
El aeropuerto de Alicante-Elche Miguel Hernández roza los 20 millones de pasajeros en 2025 y en la provincia se descorcha el cava de las grandes ocasiones. Récord histórico, crecimiento del 8,5%, 1,5 millones de viajeros más que el año anterior. Cifras redondas, titulares cómodos y ese viejo vicio local de confundir volumen con éxito.
Porque en Alicante somos mucho de fardar de números. Nos encantan los millones, los porcentajes al alza y los rankings, pero nos cuesta horrores formular la pregunta menos festiva y más necesaria: ¿es realmente un éxito que vengan tantos? ¿O simplemente pasan?
El 88% del tráfico es internacional y Reino Unido vuelve a liderar el desembarco con 6,5 millones de pasajeros. El dato se celebra como si fuera un premio y no un síntoma. Nadie se pregunta cuántos de esos viajeros pisan algo más que el transfer, el apartamento turístico y la terraza con carta plastificada. Ni cuántos dejan valor añadido real más allá de la espuma de una economía estacional que vive rápido y se gasta antes.
Mientras tanto, el tráfico nacional baja un 4%. Silencio administrativo. No encaja bien en el relato triunfal. Aquí preferimos el turista lejano, numeroso y dócil, aunque no sepamos muy bien qué ciudad encuentra al salir del aeropuerto ni qué modelo estamos alimentando a base de sumar pasajeros como cromos.
Aena, por su parte, ya encauza la ampliación para llegar a los 26 millones. Más diques, más viales, más capacidad. Todo muy lógico si el único objetivo es que entren más cuerpos por minuto. La pregunta de fondo —otra vez— no está en los planos: ¿para qué, para quién y a costa de qué?
Porque Alicante corre el riesgo de convertirse en una terminal gigantesca sin proyecto, en una ciudad que presume de ser puerta de entrada sin preocuparse demasiado de lo que hay al otro lado. Un lugar de tránsito permanente, donde se mide el éxito por el contador y no por el impacto.
Veinte millones de pasajeros (más los que vienen en tren, en barco y por carretera) impresionan. Veinte millones de decisiones estratégicas pendientes, también. Pero esas no salen en las estadísticas de Aena ni se celebran con nota de prensa. Y quizá por eso siguen sin abordarse.



















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