Detalles del evento
Ángel Castaño explora la memoria, el olvido y la reparación en ‘De lo vivido al olvido’¿Qué queda cuando el recuerdo empieza a
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Ángel Castaño explora la memoria, el olvido y la reparación en ‘De lo vivido al olvido’
¿Qué queda cuando el recuerdo empieza a desaparecer? Esa es una de las preguntas que atraviesan De lo vivido al olvido, el nuevo cuerpo de trabajo de Ángel Castaño, una propuesta en la que la figuración cede terreno a la abstracción, la materia y el volumen para abordar la fragilidad de la memoria.
Si en Anamnesis el artista planteaba una búsqueda consciente del recuerdo, en esta ocasión dirige la mirada hacia su reverso: el desgaste producido por el tiempo, la pérdida de la experiencia, el silencio ante el dolor y el borrado de la memoria asociado a enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
La exposición no habla, sin embargo, de una desaparición absoluta. En las piezas permanece algo: una huella, un relieve, una textura capaz de conservar el rastro de aquello que alguna vez tuvo una forma reconocible.
Los grises de la memoria
Uno de los elementos que definen esta nueva etapa es la renuncia prácticamente completa al color.
Blancos, negros y una amplia gama de grises construyen una atmósfera que funciona como metáfora de una memoria que pierde definición. La grisalla deja de ser únicamente una técnica pictórica para convertirse en un estado emocional: el punto en el que la imagen ya no se recuerda con claridad, aunque su presencia siga pesando.
Ese uso del color —o precisamente su ausencia— refuerza la sensación de encontrarse ante imágenes suspendidas entre la permanencia y la desaparición.
La materia como vendaje
La gasa, la escayola y los relieves adquieren un protagonismo especial en la obra.
La gasa de algodón aparece como un material ligado a la protección y la curación, pero también como una forma de sujetar aquello que amenaza con deshacerse. Los pliegues, las retículas textiles y los volúmenes fijados sobre la superficie funcionan como una suerte de vendaje de la memoria.
En las piezas bidimensionales y tridimensionales surgen además formas orgánicas, extremidades modeladas y estructuras que remiten al cuerpo. La materia parece intentar contener, reparar o preservar aquello que el tiempo está borrando.
Del cuerpo al vestigio
Castaño trabaja también con yeso, ensamblajes, tejidos y texturas añadidas para explorar la transformación de una presencia en simple rastro.
Un pie modelado, una masa cerebral vendada o unas líneas que apenas sugieren una fisonomía ya no funcionan como representaciones exactas. Son restos, señales de algo que estuvo ahí.
La abstracción no aparece, por tanto, como un alejamiento de la realidad, sino como el resultado de su progresiva desaparición.
De lo vivido al olvido convierte así los materiales en depósitos de memoria. Frente a la pérdida de la imagen, quedan la textura, el volumen y la huella: una materia que intenta resistirse al borrado y que plantea la creación artística como una posible forma de reparación.

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Hora
25 de Septiemre de 2026 20:00 - 21:30(GMT-09:00)
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