
Alicante ha superado los 407.000 habitantes tras crecer un 3,69% en el último año, según un estudio de la Cátedra Vectalia de la Universidad de Alicante presentado en la jornada Turismo y Movilidad Sostenible. El informe, titulado Planificando la Movilidad del Turismo Real en Alicante: El Agua como Censor, utiliza un método que cruza datos de consumo de agua, padrón, viviendas turísticas y ocupación hotelera para trazar un mapa demográfico de la ciudad.
La cátedra, impulsada por la empresa de transporte urbano Vectalia, subraya la necesidad de adaptar los servicios municipales a una población “real y dinámica” que supera los registros oficiales. Sin embargo, el discurso institucional omite las consecuencias sociales de ese crecimiento. Ni el alcalde, Luis Barcala, ni los representantes de la compañía mencionaron el encarecimiento del coste de vida o los efectos de la gentrificación que acompañan al auge demográfico y turístico.
El estudio revela que Alicante crece al doble de ritmo que Valencia, con un 96,7% de población extranjera en el incremento total y un notable aumento de residentes mayores de 65 años. Los barrios con menor renta, como Virgen del Remedio o Juan XXIII, son los que más población han ganado —más de un 3,6% en el último año—, mientras que zonas de mayor poder adquisitivo, como Playa de San Juan, registran un crecimiento más moderado.
También se ha detectado que los barrios céntricos se vacían en verano, mientras que las áreas turísticas duplican su población estacional. A ello se suma un volumen significativo de viviendas vacías —8.300, según el estudio— y un aumento desigual en el precio de la vivienda: en algunos barrios populares la compra ha subido hasta un 200%.
A pesar de estos datos, la lectura oficial insiste en que “no hay saturación turística”(jaja). Barcala defendió que el turismo residencial ha crecido un 40% en los últimos años, pero que las viviendas turísticas apenas representan un 2% del total, una proporción que —según el alcalde— mantiene a Alicante lejos del colapso urbano.
La presentación de la Cátedra Vectalia evidencia, no obstante, una lectura interesada del fenómeno urbano: se enfatiza la movilidad y la planificación de servicios, mientras se silencian los efectos estructurales del modelo turístico sobre el acceso a la vivienda y la calidad de vida de los alicantinos.
















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