
El edificio vuelve a caer. Esta vez, durante las vacaciones.
El CEIP Azorín ha sufrido nuevos desprendimientos de una cornisa mientras siguen creciendo las grietas en su fachada. Se trata del mismo inmueble de Infantil y Primaria que ya presentó problemas tras las intensas lluvias de diciembre. No hubo heridos. La zona estaba vallada. El riesgo, una vez más, estaba anunciado.
Desde la comunidad educativa se insiste en una causa conocida: la falta de mantenimiento. Es una denuncia antigua. El centro es uno de los más antiguos de Alicante y el deterioro avanza sin que se acometan actuaciones de fondo. Los recursos destinados al mantenimiento resultan insuficientes para atender incidencias estructurales de este tipo.
El colegio Azorín continúa fuera del Plan de Mejora y Mantenimiento de Colegios 2023-2027, un programa que fue anunciado como prioritario pero del que no se conocen plazos ni actuaciones concretas en muchos centros.
El Ayuntamiento sostiene que el presupuesto del plan se ha duplicado y que las incidencias deben comunicarse a la Concejalía de Educación para que se actúe desde Infraestructuras. Mientras tanto, los desprendimientos se repiten y las grietas siguen visibles.
La Federación Local de Ampas Enric Valor denuncia el hermetismo municipal en torno a este plan. Asegura que se han anunciado distintos procesos de licitación, pero que los colegios desconocen qué obras se ejecutarán y en qué fechas. El plan, elaborado a partir de propuestas trasladadas por los propios centros, permanece sin desarrollo tangible.
Las grietas están en la fachada del Azorín, pero también en la gestión del mantenimiento educativo en Alicante. Un problema estructural que no se resuelve con vallas ni comunicados y que vuelve a manifestarse cada vez que llueve.



















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