
El próximo 9 de mayo a las 11:30 horas, la SEU de Alicante acogerá la presentación de Bunker, la nueva novela del escritor Ángel Picón, una obra que se adentra en los territorios del thriller psicológico con una propuesta narrativa ambiciosa y de múltiples capas.
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La novela arranca con una premisa reconocible dentro del género: Javier Alfaro, un joven inspector recién destinado a Alicante, se enfrenta a su primer gran caso. El hallazgo del cadáver de una mujer, estrangulada junto a un antiguo búnker de la Guerra Civil, activa una investigación que pronto desborda los límites de lo convencional. Para avanzar en el caso, Alfaro contará con la colaboración de Miguel Marmota, un inspector veterano convertido en figura casi mítica tras haber capturado años atrás a uno de los escasos asesinos en serie documentados en España: el conocido como “Matacuras”.
Sin embargo, Bunker no se limita a reproducir los códigos del noir contemporáneo. Picón introduce una segunda línea narrativa que opera como espejo y distorsión de la trama principal. En capítulos alternos, otro Javier Alfaro —en este caso, un escritor alicantino al borde del colapso creativo— lucha por terminar una novela policiaca. La tensión entre ambas historias no solo articula la estructura del relato, sino que plantea una inquietante pregunta sobre los límites entre la ficción y la realidad: ¿hasta qué punto lo escrito puede alterar lo vivido?
Este juego metaliterario, lejos de ser un mero artificio, se convierte en uno de los principales motores de la novela. Picón explora con solvencia la figura del creador en crisis, al tiempo que construye una intriga policial que se sostiene por su ritmo y por la complejidad psicológica de sus personajes. La duplicidad del protagonista —inspector y escritor— funciona como eje temático y como dispositivo narrativo, generando un constante efecto de resonancia entre ambas tramas.
Ambientada en una Alicante que trasciende el decorado para convertirse en espacio simbólico, Bunker recupera elementos históricos —como la presencia de fortificaciones de la Guerra Civil— para integrarlos en una reflexión contemporánea sobre la memoria, la violencia y la identidad. El búnker del título no es solo un escenario físico, sino también una metáfora del encierro mental, del pasado que persiste y de las historias que, una vez escritas, resultan imposibles de contener.
Con su cuarta novela, Ángel Picón se posiciona dentro de una línea de narrativa negra que apuesta por la hibridación de géneros y por una mayor densidad conceptual, sin renunciar a los mecanismos de tensión propios del thriller. La presentación en Alicante se perfila, así, como una oportunidad para descubrir una novela que dialoga tanto con la tradición policiaca como con las preocupaciones literarias más actuales.























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