
La artista estadounidense Patti Smith ha sido distinguida este miércoles con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026, un reconocimiento que consolida su posición como una de las figuras más influyentes de la cultura contemporánea. A sus 79 años, Smith mantiene una trayectoria activa en la que confluyen música, literatura y compromiso social.
Considerada durante décadas como una de las grandes referencias del punk, su obra ha trascendido etiquetas gracias a una propuesta artística que combina la intensidad del rock con la profundidad de la poesía. Desde sus inicios en los años 70, su discurso ha incorporado una mirada crítica y feminista, convirtiéndose en una voz clave de la contracultura.
El jurado ha destacado su “impetuosa creatividad” y la capacidad de su trabajo para tender puentes entre disciplinas, subrayando su conexión con la poesía simbolista y su influencia en generaciones posteriores. Esta dimensión híbrida ha sido determinante para situarla como un referente no solo musical, sino también cultural.
Su carrera despegó con Horses, un álbum fundamental en la historia del rock cuyo 50º aniversario celebra actualmente con una gira internacional. Lejos de retirarse, Smith continúa sobre los escenarios, reafirmando una vigencia artística poco habitual.
Además de su trayectoria musical, el fallo pone en valor su faceta literaria, marcada por una escritura introspectiva y comprometida, donde conviven memoria personal y reflexión social.
El galardón reconoce así una obra que trasciende disciplinas y generaciones. En la edición anterior, el premio recayó en la fotógrafa Graciela Iturbide, reforzando la proyección internacional del certamen y su apuesta por figuras esenciales de la creación artística.
El muchacho que amaba a Miguel Ángel (A Robert Mappelthorpe)
El muchacho que amaba a Miguel Ángel
decían tenía el rostro de un Dios
otros veían un demonio con sandalias de esparto
y un zarcillo de vid enredado en los rizos
venas fluían por su brazos de mármol que cantaban
esculpiendo montañas como niebla cubriendo
una grieta en el corazón y la áurea honda
creaba de una manera que ni soñamos
cuchilla que raspa el dorso del deseo
músculo expuesto de un amor no cosechado
somos el búfalo una raza moribunda
remolcados en carros huesos augustos
vergüenza un éxtasis que nadie puede poseer
esclavos abrazados mientras clama la sapiencia
volúmenes de nada escritos en piedra…
















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