• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
Quefas

Quefas

  • INICIO
  • AGENDA
  • ¿DÓNDE ESTÁS?
    • ALACANTÍ
    • ALICANTE CIUDAD
    • ELCHE
    • L´ALCOIÀ
    • LES MARINES
    • VEGA BAJA
    • VINALOPÓ
  • ¿QUÉ BUSCAS?
    • ARTE
      • exposiciones
    • CINE
      • Cartelera de Cine de Alicante
      • estrenos
      • series
    • ESCÉNICAS
    • LETRAS
    • MÚSICA
      • EL BUEN VIGÍA
      • FESTIVALES
    • NENICXS
    • SOCIAL
    • TURISMO
      • GASTRONOMÍA
      • Rastros y mercadillos
      • Visitas
  • REVISTA
    • CRÓNICAS
    • DESTACADOS
    • NOTICIAS
    • NOTICIAS CULTURALES
    • OPINIÓN
  • CONTACTO
    • Contacta con nosotr@s
    • El mapa de la cultura alicantina.
    • Envíanos tus eventos
    • Envíanos tus novedades
    • Envíanos tus cartas al director
    • TARIFAS de quefas.es
  • RRSS y SUSCRIPCIONES

Cuando todo aprieta: Otra huelga de autobuses en Hogueras

14 de mayo de 2026 por Jon López Dávila Deja un comentario

La plantilla de Automóviles La Alcoyana ha anunciado una huelga indefinida a partir del 20 de junio, en plena celebración de las Hogueras de San Juan. Los paros afectarán a las líneas interurbanas de Alicante y vuelven a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿qué está pasando para que tantos sectores esenciales estén llegando al límite?

Profesorado, personal sanitario, trabajadores de la cultura, transporte público… La lista de colectivos movilizados crece. Y aunque cada conflicto tiene sus propias causas, el fondo empieza a parecerse demasiado: servicios que se deterioran, plantillas que se agotan, salarios que no compensan el coste de la vida y decisiones que, demasiadas veces, parecen mirar más el beneficio empresarial o el ahorro administrativo que las necesidades reales de la ciudadanía.

En el caso de La Alcoyana, el comité de empresa denuncia la falta de soluciones por parte de la empresa y de la Generalitat Valenciana. La plantilla continúa sin convenio colectivo desde el 31 de diciembre de 2025, tras el bloqueo de la negociación. A ello se suma, según los trabajadores, una situación cada vez más insostenible en el servicio: autobuses envejecidos, averías constantes, falta de vehículos y líneas afectadas diariamente por el deterioro de la flota.

El conflicto no afecta solo a los trabajadores. También afecta a los usuarios. Porque cuando el transporte público funciona mal, quien lo sufre es quien lo necesita para ir a trabajar, estudiar, acudir a una cita médica o desplazarse entre municipios. Y ahí está una de las claves del malestar social actual: cuando los servicios públicos o esenciales se gestionan como si fueran únicamente una cuenta de resultados, la calidad del servicio se resiente y la vida cotidiana se vuelve más difícil.

Los sindicatos también señalan responsabilidades políticas y piden la dimisión de Manuel Ríos, director general de Transportes de la Generalitat Valenciana, por sus vínculos profesionales previos con empresas del Grupo Vectalia y sus lazos familiares con la familia Arias, propietaria del grupo. Consideran incompatible que quien debe supervisar concesiones públicas mantenga relaciones tan directas con el grupo empresarial al que debe fiscalizar.

Entre las reivindicaciones planteadas figuran el rescate inmediato de la concesión, una auditoría pública e independiente sobre contratos y licitaciones, responsabilidades políticas y el fin de lo que califican como represión sindical. También reclaman la creación de un ente metropolitano gestionado directamente por la Generalitat para garantizar mayor transparencia, control y una gestión pública real del transporte.

La huelga del autobús en Alicante llega, además, en un momento especialmente delicado: las Hogueras. Pero quizá precisamente por eso tendrá más visibilidad. Porque los conflictos laborales suelen hacerse visibles cuando incomodan. Mientras no afectan al ritmo normal de la ciudad, parecen problemas ajenos. Hasta que un día el autobús no llega, la cita médica se retrasa, el aula se queda sin recursos o la programación cultural desaparece.

Y entonces se descubre que nada revienta de golpe. Antes hubo avisos, quejas, reuniones, negociaciones bloqueadas y trabajadores sosteniendo con esfuerzo servicios cada vez más tensados.

En una sociedad donde todo es caro, donde la vivienda, la cesta de la compra, la energía y el transporte pesan cada vez más, resulta lógico que el malestar acabe estallando. Si se exige a los trabajadores que sostengan servicios esenciales sin condiciones dignas, y a los usuarios que acepten servicios cada vez peores, el resultado no puede ser otro: huelgas, protestas y una sensación creciente de hartazgo.

La huelga de La Alcoyana no es solo un conflicto de autobuses. Es otro síntoma de una fractura más amplia. La de un modelo que, cuando pone por delante el beneficio de la empresa y deja en segundo plano la calidad del servicio y la vida de quienes trabajan, acaba haciendo aguas por todas partes.

Publicado en: Crítica Social, noticias breves, PROVINCIA DE ALICANTE, REVISTA, VALENCIA




Síguenos en whatsapp
Síguenos en Telegram

Entradas recientes

  • Cuando todo aprieta: Otra huelga de autobuses en Hogueras
  • Rodrigo Cuevas, Israel Fernández y Ara Malikian, grandes alicientes del Festival Noches Mágicas 2026
  • El Espai d’Art Contemporani La Barbera acoge la exposición “Ultramar: Diálogos entre la creación y el azul”
  • Estrenos de cine del 15 de mayo de 2026
  • Top Internacional 2026 (semana 19)

Interacciones con los lectores

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Quefas © 2026

X