
El Museo Arqueológico de Alicante (MARQ) ha identificado una de las primeras viviendas del yacimiento de la Illeta dels Banyets, correspondiente a la primera mitad del siglo III a. C., en cuyo interior se ha localizado un calzado de esparto excepcionalmente conservado. Este hallazgo constituye una pieza única debido al buen estado de los materiales orgánicos, algo poco habitual en contextos arqueológicos.
Hasta la fecha, en el enclave de El Campello se conocían principalmente estructuras religiosas —representadas por los dos templos— y espacios productivos, como lagares, almazaras, hornos de brea, talleres de esparto, almacenes e instalaciones dedicadas al salazón de pescado. Sin embargo, solo existía constancia de un edificio destinado a vivienda, por lo que la identificación de esta nueva estructura supone un avance significativo en el conocimiento de la vida cotidiana de sus antiguos habitantes.
El edificio presenta numerosas remodelaciones, incendios y ampliaciones. Los suelos de tierra apisonada fueron repavimentados en varias ocasiones y en uno de ellos se han conservado los restos del calzado de esparto, datado en torno al 300 a. C. El hallazgo ofrece una valiosa información sobre los elementos de protección del pie utilizados en la antigüedad, similares a los que aún se elaboran en la actualidad.
También se ha identificado parte del mobiliario doméstico, compuesto por bancos de adobe y un hogar que mantuvo un uso continuado, además de fragmentos de vajilla de diversas procedencias. Entre ellos se encuentran piezas púnicas de barniz negro y rojo fabricadas en la zona de Cartago, ánforas y jarras púnico-ebusitanas, así como ollas y platos de cerámica ibérica pintada.
De forma paralela, el MARQ desarrolla la campaña de excavación de 2025 en el Tossal de Manises, primera fase de un proyecto de cuatro años centrado en el estudio del gran edificio anexo al foro. El objetivo es alcanzar los estratos fundacionales del asentamiento, datados a finales del siglo III a. C.
El edificio presenta una planta rectangular de 10,20 por 19 metros, con estructuras cuadradas y rectangulares parcialmente afectadas por el fuego. Los niveles excavados corresponden a una fase anterior a la época augustea (finales del siglo I a. C.) y podrían estar relacionados con la ciudad púnica de Akra Leuké, fundada —según las fuentes clásicas— por Amílcar Barca. Si esta hipótesis se confirma, el conjunto ofrecería una visión excepcional de una ciudad púnica con sus edificios y calles, algo poco frecuente en la arqueología peninsular.
















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