
La Diputación de Alicante, la Generalitat Valenciana y la Asociación Provincial de Hoteles y Alojamientos Turísticos (APHA) han lanzado la campaña “Enamorados. #EsoQueTúMeDas”, presentada como una respuesta a la supuesta “turismofobia” que, según los responsables, estaría creciendo en la provincia. Pero la realidad es mucho más compleja: el descontento social no nace de una animadversión irracional hacia los turistas, sino de las consecuencias de un modelo económico que ha priorizado los intereses del sector turístico sobre la calidad de vida de los residentes.
Durante años, las administraciones han apostado por un desarrollo turístico intensivo que ha traído consigo gentrificación, un encarecimiento desmesurado de la vivienda, subida generalizada de precios y una presión creciente sobre los recursos locales. Mientras tanto, los salarios se han mantenido estancados, generando una brecha cada vez más grande entre coste de vida y poder adquisitivo.
La campaña: emoción frente a realidad
El spot, que utiliza la canción “Eso que tú me das” de Jarabe de Palo para contar la historia romántica entre un turista y una persona local, busca transmitir la idea de que el turismo aporta felicidad, riqueza y progreso. Pero omite deliberadamente los efectos negativos que el sector está teniendo en la población residente. No hay mención a la escasez de vivienda asequible, a la masificación de los barrios históricos ni al desplazamiento de vecinos que no pueden asumir los nuevos precios.
La campaña, financiada con dinero público (100.000 euros de subvención del Patronato Provincial de Turismo), se centra en generar una narrativa emocional que idealiza la relación entre visitantes y locales, en lugar de abrir un debate sobre cómo equilibrar los beneficios económicos del turismo con la sostenibilidad social y ambiental del territorio.
Pero ni antes ni ahora ha existido una hostilidad generalizada hacia los visitantes en la Comunitat Valenciana. Lo que sí existe es frustración hacia las políticas que han permitido que el turismo masivo condicione la vida diaria de la ciudadanía. Culpar al público de esta situación con etiquetas como “turismofobia” es una estrategia que elude la responsabilidad política y empresarial.
Más que campañas románticas, la provincia necesita medidas claras para:
- Regular la vivienda turística y frenar la especulación.
- Garantizar que los beneficios del turismo se traduzcan en mejores salarios y servicios públicos.
- Preservar el patrimonio cultural y social frente a la mercantilización.
Mientras estas cuestiones no se aborden de manera seria, cualquier intento de maquillar la situación con spots emocionales será percibido como lo que es: propaganda.













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