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Cuando los libros estorban: FNAC se despide y entra el crossfit

10 de enero de 2026 por Jon López Dávila 1 comentario

A finales de enero, Alicante perderá una FNAC y ganará un gimnasio. No es una metáfora: es urbanismo contemporáneo. Donde durante veinticinco años hubo libros, discos, cine, presentaciones y alguna que otra conversación con frases subordinadas, pronto habrá mancuernas, camisetas de tirantes y gente gritándose ánimo frente al espejo. Progreso, lo llaman.

La FNAC de la avenida de la Estación bajará la persiana el próximo 24 de enero, coincidiendo —cómo no— con el vencimiento de su contrato de alquiler. Así, sin drama, sin épica y casi sin protestas. La cultura, cuando se va, lo hace en silencio. No como los gimnasios, que llegan siempre con música alta y promociones agresivas.

Durante un cuarto de siglo, aquel local del Bulevar Plaza fue algo más que una tienda. Fue refugio climático, excusa para no comprar en Amazon, escenario improvisado de presentaciones de libros, charlas, pequeños conciertos y ese raro milagro alicantino: gente escuchando sin mirar el móvil. Un espacio donde la cultura no era una palabra abstracta, sino algo que se tocaba, se hojeaba y, a veces, se pensaba.

Pero ya se sabe: en Alicante la cultura es bienvenida siempre que no ocupe demasiado espacio ni genere demasiadas preguntas. Así que FNAC se va y en su lugar aterriza Fitness Park, una cadena de gimnasios que promete cuerpos esculpidos donde antes había estanterías. El cambio de paradigma es impecable: menos Cervantes y más sentadillas. Menos ensayo y más proteína.

A la treintena de trabajadores se les ha comunicado el cierre y se les ha ofrecido la reubicación en otros centros, previsiblemente lejos. La cultura también deslocaliza, pero sin bonus ni stock options. Y mientras tanto, la ciudad asiste al relevo sin demasiada sorpresa. Aquí ya hemos visto cómo cines se convierten en supermercados, teatros en franquicias y librerías en locales vacíos con carteles de “se alquila”.

Quizá algún día —cuando pase la fiebre del crossfit, los vapeadores y otras modas con fecha de caducidad— la cultura vuelva a encontrar su sitio en esta ciudad de ceporros y ceporras orgullosos de no leer más allá del ticket del parking. Quizá. De momento, toca sudar.

Porque en Alicante, al parecer, pensar cansa más que levantar pesas.

Publicado en: ALICANTE CIUDAD, Crítica Social, noticia cultural, noticias breves, noticias TOP, REVISTA, SOCIAL




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Comentarios

  1. Marcos dice

    19 de enero de 2026 a las 16:10

    Bastante desacertado llamar ceporros a todos los habitantes de una ciudad.
    La FNAC se va porque le da la gana. Porque quiere. Como ha hecho antes en muchos otros sitios. Porque la pela es la pela.

    Responder

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