
Os traemos diez nuevos trabajos que transitan entre la electricidad emocional, la raíz reinterpretada y la experimentación pop sin corsés. Hay guitarras que crujen, voces que se exponen sin red, pulsión electrónica y tradición filtrada por el presente. Una selección que confirma que la escena sigue expandiéndose hacia lugares incómodos, luminosos y, sobre todo, personales.
1.TOLDOS VERDES – Hace tiempo que quiero estar así (monte bello)
Con Hace tiempo que quiero estar así, Toldos Verdes vienen pisando fuerte y dan un golpe sobre la mesa: once canciones producidas por Epona HD (Depresión Sonora, La Plata…) y grabadas en La Mina que llevan su sonido guitarrero habitual a un terreno más sofisticado, nostálgico y maduro. Aunque la mayoría de temas mantiene bpm altos y te invita a bailar, el disco también sabe parar y respirar, conectando con emociones como la calma, la nostalgia o la introspección, en un viaje que va de la rabia a la alegría sin perder contundencia. Grabadas con la formación clásica de banda —guitarras, bajo, batería y voz— pero enriquecidas con sutiles capas de producción (sintetizadores, arreglos de guitarras, panderetas), las canciones suenan fieles a lo que la banda ofrece en directo. Este nuevo trabajo gira en torno al amor en todas sus formas —romántico, propio, hacia un familiar que ya no está o hacia la amistad—, con letras directas pero evocadoras que buscan hablar de lo cotidiano sin caer en lo obvio. Es un disco de nostalgia optimista, un paseo por sentimientos reales que se siente cotidiano y, sobre todo, bonito.
2.EL DIABLO DE SHANGHAI – Testamento (candoro)
Con Testamento, el quinteto barcelonés da un paso firme hacia adelante y confirma que lo suyo no era flor de un día. Producido en La Mina por Sergio Maschetzko (responsable del sonido de Ants From Up There de Black Country, New Road), el segundo álbum de la banda amplía su paleta sonora y afina su discurso: once canciones que buscan “emanciparse de las trampas de la juventud” y que retratan el hastío ante el trabajo, las condiciones de la vida moderna y las fisuras del amor y la amistad. Tras el celebrado 113 Pasos Adelante en el Ensanche, el grupo evoluciona sin perder filo, como ya anticipaban “On/Off”, “Pisa Fuerte”, “Dinero” o la nostálgica “Carrera de Vainas”, que usa recuerdos y referencias pop —incluida Star Wars— para hablar de pérdidas sentimentales. Entre aceptación de la tristeza y ganas de rebelión, Testamento se siente como uno de los trabajos más frescos y ambiciosos de la escena independiente reciente: una declaración de intenciones que suena a presente y a futuro al mismo tiempo.
3. TENSURA – Chacales y gorriones (repetidor)
Grabado de nuevo junto a Javier Ortiz en Estudio Brazil, Chacales y gorriones confirma el salto cualitativo de Tensura y consolida al trío madrileño como una de las propuestas más singulares del rock alternativo estatal. Con una concisión compositiva admirable y un lenguaje propio cada vez más afilado, el grupo imprime una nueva vuelta de tuerca a los códigos del post-hardcore, combinando pasajes angulares, tensión rítmica y una lírica aparentemente sencilla que esconde una profundidad política demoledora. Desde el propio título —una metáfora de una sociedad dual, atravesada por roles impuestos, desequilibrios norte-sur, alienación colectiva y la inquietante normalización del fascismo— el disco articula un discurso crítico que atraviesa cuestiones como la estigmatización de la inmigración (“Carrusel”), la manipulación mediática (“GNIP”), la sobreexposición de la intimidad contemporánea (“Siempre dentro V2”) o el impacto devastador de las redes sociales (“Diferentes necesidades”), hasta desembocar en un final mastodóntico marcado por la desertificación y la extinción. Entre homenajes (Rick Froberg), pulsión africana, energía no resignada (“Regulier”) y celebración del propio hecho de tocar juntos (“Ilusión”), Tensura entregan un álbum valiente, incisivo e imprescindible, capaz de convertir la urgencia política en músculo sonoro sin perder precisión ni emoción.
4. RAYA – Raya 2 (cienfuegos)
Raya 2 reafirma el universo de un proyecto nuevo: un punk diferente, alternativo y de contornos difusos, donde la experimentación conviven con estructuras accesibles. El disco de debut suena expansivo y detallista, jugando con texturas y ritmos que se abren y se repliegan con naturalidad. Más que una continuación, es una consolidación de identidad sonora.
5. CELESTIAL BUMS – Minutes From Heaven (wwnbb)
Celestial Bums proponen en Minutes From Heaven un viaje de psicodelia suave y atmósferas envolventes. El álbum avanza entre guitarras reverberadas y una producción que apuesta por la sensación de flotación constante. Hay una búsqueda de trascendencia cotidiana, de belleza suspendida en el aire, que convierte cada tema en un pequeño ejercicio de evasión emocional.
6. CLARA PLATH – Voladera (florynata records)
En Voladera, Clara Plath combina intensidad y delicadeza con una naturalidad magnética. Su universo sonoro oscila entre el dream pop, la electrónica y una sensibilidad muy cinematográfica. El disco habla de caída y de vuelo, de pérdida y transformación, con una producción que abraza la voz y la coloca en el centro de un paisaje sonoro elegante y sugerente.
7. CRISTIAN DE MORET – Apache Bereber (altafonte)
Apache Bereber es un cruce audaz entre raíz flamenca y pulsión contemporánea. Cristian de Moret vuelve a demostrar que tradición y electrónica no solo pueden convivir, sino potenciarse mutuamente. El disco tiene algo ritual y algo futurista, con una voz que actúa como hilo conductor entre lo ancestral y lo experimental, generando una propuesta tan física como espiritual.
8. EL PONY PISADOR – Vatua l’Olla! (guspira records)
Fieles a su espíritu festivo y desenfadado, El Pony Pisador entregan en Vatua l’Olla! un álbum vibrante, lleno de humor, folk y energía colectiva. Las canciones beben de tradiciones populares y las reinterpretan con frescura y complicidad, convirtiendo cada tema en una invitación al coro y al baile. Un disco que celebra la música como encuentro y celebración.
9. TELARAÑA – Volando en pedazos
Volando en pedazos es un ejercicio de catarsis: guitarras afiladas, pulsión alternativa y letras que se mueven entre la herida abierta y la reconstrucción. Telaraña apuestan por una intensidad sin maquillaje, construyendo un álbum que suena urgente y emocionalmente crudo, pero también liberador.
10. LØSE, DIEGO VASALLO – Løse
Diego Vasallo vuelve a abrir —o quizá a cerrar— una puerta, pero esta vez lejos de la elegancia nocturna o la acústica melancólica que han marcado buena parte de su trayectoria en solitario. El músico donostiarra, histórico de Duncan Dhu y mente inquieta tras proyectos como Cabaret Pop, se lanza ahora al vértigo eléctrico con LØSE: rock alternativo de pulsión post-punk, guitarras con fuzz, texturas granulares y una poética afilada como vidrio mojado. Acompañado por Fer García, Oriol Flores, Xabi Arratibel y Germán San Martín, el quinteto debuta con “Hay un hueco en algún sitio”, una declaración de intenciones oscura y tensa que anticipa un álbum homónimo de siete canciones dividido en dos caras, grabado entre Musika Faktoria, Green Farm Recordings y Ederson Estudio Lab. Producido por el propio Vasallo junto a García, y con un imaginario visual firmado por Jesús Mansé, Løse respira niebla, ceniza y desorden: furia, amor y desamparo en equilibrio inestable. Un nuevo giro en la carrera de Vasallo que no suena a ruptura, sino a reafirmación desde el ruido y la herida abierta.
También tienen discos destacables esta semana Arima Soul, Chiquita Movida, Marion Harper, Hey Zuri o La Sonrisa de Julia entre otras.
*Los discos de las semanas anteriores: https://quefas.es/category/x-fas/10-discos/

















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