
La biblioteca pública Azorín de Alicante podrá iniciar por fin el proceso de licitación de su reforma integral, después de que el Ayuntamiento haya concedido la licencia de obra mayor. El proyecto, presupuestado en 11,8 millones de euros y con un plazo de ejecución de 30 meses, supone un avance administrativo para una rehabilitación largamente demandada que sigue sin fecha concreta de inicio.
La autorización llega después de años de espera y pone de manifiesto la lentitud administrativa que ha acompañado a una intervención necesaria para la infraestructura cultural de Alicante. La concesión de la licencia no implica el comienzo inmediato de los trabajos, sino que permite al Ministerio de Cultura sacar las obras a concurso. Una vez adjudicadas, todavía quedará por delante un periodo de construcción estimado en dos años y medio.
El decreto municipal fue emitido el pasado 28 de octubre, tras completarse el expediente con la adjudicación del servicio de control y seguimiento arqueológico, publicada en el BOE el 5 de octubre y autorizada por la administración autonómica el 22 de octubre.
La sucesión de trámites entre administraciones contrasta con la necesidad de modernizar un equipamiento público esencial para estudiantes, investigadores y lectores. Más allá de la rapidez con la que se haya resuelto esta última autorización, la cuestión pendiente es por qué una actuación considerada necesaria ha tardado tanto en alcanzar esta fase y cuánto tiempo más deberá esperar la ciudadanía para disponer de unas instalaciones renovadas.
Una reforma de 11,8 millones de euros
El proyecto contempla la rehabilitación integral del edificio situado en el Paseíto de Ramiro, 15, incluyendo sus cinco plantas, el semisótano y el sótano, mediante actuaciones de ampliación, reestructuración y consolidación.
La planta baja albergará el acceso principal, la hemeroteca, los servicios multimedia y las áreas infantil y juvenil. La primera planta ampliará las estanterías y mantendrá los puestos de lectura, mientras que la segunda estará dedicada a la lectura, la música y el cine.
La tercera planta reunirá fondos especializados, espacios para reuniones y un aula de aprendizaje. El semisótano dispondrá de una sala polivalente, depósitos y zonas de servicio, mientras que la terraza albergará dependencias administrativas y técnicas.
La concesión de la licencia desbloquea un trámite importante, pero no resuelve el retraso acumulado ni garantiza una fecha de reapertura. Alicante necesita que la rehabilitación de su biblioteca pública deje de avanzar únicamente sobre el papel y se traduzca en obras, plazos verificables y un servicio cultural a la altura de las necesidades de la ciudad.















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