
Hay días en los que el casco antiguo de Calp parece detener el tiempo, pero estos días lo que se detiene es la mirada. No por el mar al fondo ni por la cal de las fachadas, sino por algo más leve: palabras. Versos que cuelgan de los balcones como ropa recién lavada, como banderas íntimas que ondean al ritmo del viento.
‘Elles: constel·lació poètica’ convierte las calles en un mapa sensorial donde la poesía se pasea fuera de las tapas duras de los libros en las que nacieron. La propuesta, nacida del impulso de Anna Ballester, reúne voces femeninas de la poesía valenciana contemporánea y las disemina por el pueblo como quien siembra luz. No hay sala, no hay silencio impuesto: hay calle, hay pasos, hay vida.
Cada balcón es un umbral y cada verso, una invitación a detenerse. En la calle Pescador, en Dos de Mayo, en Forat de la Mar o en la plaza de la Villa, las palabras emergen entre macetas y persianas, entre sombras y calores suaves de primavera. La poesía no se busca: te encuentra. Te roza. Te obliga a levantar la vista.
La exposición, activa hasta el 7 de abril, no se contempla: se habita. Porque no hay recorrido único ni orden establecido. Cada paseo es distinto, cada lectura ocurre en un instante irrepetible: una anciana que se detiene, una niña que pregunta, un turista que fotografía sin entender del todo por qué.
En el contexto del Día Internacional de la Mujer, la propuesta no grita: susurra con fuerza. Reivindica desde la belleza, desde la presencia cotidiana de las palabras escritas por mujeres que, durante tanto tiempo, quedaron fuera del balcón.
Así, Calp se convierte en una constelación que no está en el cielo, sino a la altura de los ojos. Y caminar por su casco antiguo estos días es algo más que pasear: es dejarse atravesar por una poesía que, por una vez, no se encierra en libros, sino que respira al sol.























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