
La isla de Tabarca ha decidido dar un paso sin precedentes al solicitar su constitución como entidad local menor, una iniciativa aprobada por unanimidad en asamblea vecinal. La medida refleja el hartazgo de sus habitantes ante años de abandono institucional y falta de respuestas eficaces por parte del Ayuntamiento de Alicante y otras administraciones.
Con apenas 59 residentes censados, la isla soporta cada temporada una enorme afluencia de visitantes. La presión turística contrasta con la ausencia de servicios básicos, una situación que los vecinos llevan tiempo denunciando sin obtener soluciones reales. Problemas de limpieza, transporte irregular o la falta de atención médica continuada forman parte de un día a día que consideran insostenible.
La recogida de firmas —más de la mitad del censo— permitirá iniciar los trámites para esta nueva figura administrativa. Convertirse en entidad local menor supondría disponer de presupuesto propio y capacidad de gestión directa, además de facilitar el acceso a financiación externa y mejorar la coordinación con otras administraciones.
Los residentes defienden que esta medida no solo busca mejorar la gestión, sino también poner orden frente a un modelo turístico descontrolado que está desbordando la isla. La falta de planificación ha generado un desequilibrio evidente entre el uso turístico del territorio y las condiciones de vida de quienes lo habitan todo el año.
La iniciativa lanza además un mensaje claro al Ayuntamiento de Alicante. Los vecinos denuncian años de promesas incumplidas y una desconexión total con la realidad de la isla, lo que ha llevado a plantear el autogobierno como única vía para garantizar servicios dignos y una gestión adecuada.
Tabarca, acostumbrada a resistir en un entorno singular, busca ahora tomar las riendas de su futuro. Más que una reforma administrativa, la propuesta es una respuesta directa a la desatención y al impacto de un turismo que no revierte en bienestar para sus habitantes.























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