
El WARM Up Estrella de Levante vuelve a demostrar que no solo importa el cartel, sino cómo se ordena. Y este año, los horarios parecen diseñados con una idea clara: facilitar recorridos naturales entre escenarios sin renunciar a los inevitables solapes que todo festival necesita para generar conversación (y frustración medida).
El viernes arranca con una columna vertebral muy definida. Si hay un nombre que sobresale sin discusión es James. Su slot de medianoche en el escenario principal apunta a uno de esos conciertos que trascienden la nostalgia y funcionan como punto de encuentro generacional. Antes, el cuerpo pide descubrir —o confirmar— a Sanguijuelas del Guadiana, una de esas bandas que llegan con ruido de fondo y expectativas altas.
Pero si hay un recorrido especialmente bien trazado es el del escenario Ballantine’s, convertido, una vez más, en el verdadero centro de peregrinación para quienes buscan algo más que hits. Desde Perdón —ganador del concurso Región de Murcia Suena— hasta VVV [Trippin’ You], el itinerario es impecable. En medio, dos paradas obligatorias: Biznaga, que siguen encarnando la vertiente más incómoda e irreverente del festival, y Midnight Generation, que llegan con el recuerdo aún fresco de su explosión en el pasado Low Festival. Un bloque coherente, casi narrativo.

Y cuando parece que el viernes ya ha dado todo, aparece el cierre con Soulwax, que promete ser ese final de jornada donde lo físico sustituye a lo mental. Puro músculo electrónico para cerrar con autoridad.
El sábado no baja el ritmo, pero sí cambia ligeramente el enfoque. El tercer escenario se convierte en territorio de baile sin concesiones: La Paloma y Viva Belgrado dibujan un doblete que combina intensidad y catarsis, mientras que Deadletter aportan ese punto de sofisticación post-punk que tan bien funciona en directo.
El cierre, sin embargo, tiene nombre propio: Cora Novoa. Un final que se aleja del cliché de gran banda y apuesta por la electrónica como epílogo, en línea con esa evolución progresiva del WARM hacia una experiencia más abierta y menos encorsetada. Un “gracias y hasta luego” mirando a la pista, no al escenario.
Y luego está lo evidente, lo que no necesita demasiada explicación pero sí ser celebrado: Repion, siempre en crecimiento; Fatboy Slim, garantía absoluta de comunión masiva; y Bloc Party, que siguen ocupando ese espacio intermedio entre el recuerdo y la vigencia.
En conjunto, los horarios del WARM Up 2026 no buscan solo ordenar conciertos: construyen recorridos. Hay narrativa, hay intención y, sobre todo, hay margen para que cada asistente diseñe su propio festival. Que, al final, es de lo que se trata.

Ahhh, y no te olvides de que el lunes 27, empiezan las actividades de SOMOS MURCIA.
Y La lista para que vayas «entrando en materia».













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