
La provincia de Alicante vuelve a liderar un ranking que poco tiene que ver con el bienestar de su ciudadanía: más del 9% del parque residencial (y no contamos la especulación imperante con el alquiler) está actualmente en venta, la mayor proporción de todo el país, según el informe de Idealista de octubre. Una cifra que refleja un mercado sobredimensionado y cada vez más alejado de la capacidad económica real de la mayoría de residentes.
Mientras tanto, la demanda apenas se mueve. Los leads por anuncio rondan las dos interacciones, lo que evidencia que no falta vivienda, sino poder adquisitivo. En el alquiler, la situación es aún más tensa: el interés crece cada año, pero la oferta cae hasta un 0,5% del parque residencial en 2025, un nivel que condena a miles de familias a competir por unos pocos pisos y a pagar precios desorbitados.
Los datos acompañan esta dinámica. El precio de venta ha pasado de 1.834 euros/m² en 2022 a 2.351 euros/m² en 2025, con una subida interanual del 14,3% en octubre. El alquiler, pese a un leve ajuste este año, sigue lejos de los valores que podría asumir una población con salarios prácticamente estancados.
A esto se suma un fenómeno que ya cambia la fisonomía de muchas localidades: el 43% de las compraventas corresponde a compradores extranjeros, sobre todo británicos, alemanes y neerlandeses. Al mismo tiempo, la construcción vive su mejor momento desde 2008, con 2.912 nuevas viviendas iniciadas en el tercer trimestre y más de 9.700 en el último año. Sin embargo, el aumento de obra nueva no se traduce en un acceso más justo a la vivienda, sino en una oferta diseñada para un poder adquisitivo que la mayoría no tiene.
El resultado es un territorio donde se construye sin parar, pero donde cada vez más personas viven con la sensación de que los precios —y las decisiones políticas— trabajan en su contra. Alicante crece hacia arriba, pero su gente se empobrece hacia abajo. Y aunque la historia dice que las revoluciones nacen del hambre, quizá lo urgente sería que las instituciones reaccionasen antes de que la población llegue a ese punto. Porque lo que ya es evidente es que este modelo no se sostiene mucho más.















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