
El debate sobre la ampliación del vertedero de El Campello ha reabierto una reflexión profunda sobre el modelo de gestión de residuos en la zona. La reciente denuncia de Ecologistas en Acción acerca de posibles irregularidades administrativas no solo cuestiona la tramitación del proyecto, sino que vuelve a situar en el centro la necesidad de apostar por una estrategia basada en la educación ambiental, el compromiso ciudadano y la reducción real de desechos.
En los últimos años, el vertedero ha sido objeto de distintas solicitudes de ampliación: primero en superficie, después en altura para prolongar su vida útil y ahora con la propuesta de un nuevo vaso que incrementaría nuevamente su capacidad. La sucesión de ampliaciones evidencia un modelo reactivo basado en ampliar infraestructuras en lugar de reducir la generación de residuos, lo que ha generado inquietud entre colectivos sociales y ambientales.
Ante este escenario, cobra especial relevancia el papel de la educación ambiental como herramienta preventiva y transformadora. Las campañas de reciclaje, la separación en origen y la sensibilización en centros educativos han demostrado que es posible disminuir la presión sobre el vertedero cuando existe información clara y participación ciudadana. Sin embargo, expertos coinciden en que todavía es necesario reforzar la formación en consumo responsable, reutilización y economía circular.
Asimismo, la situación actual pone de relieve la importancia de la corresponsabilidad entre administraciones, empresas gestoras y ciudadanía. La transparencia en los procesos administrativos debe ir acompañada de políticas activas que fomenten el compostaje, la reducción de envases de un solo uso y la mejora en la recogida selectiva. El servicio de recogida de basuras no es solo una cuestión técnica, sino también un reflejo directo de los hábitos de consumo de la sociedad.
En definitiva, más allá de la tramitación concreta del proyecto, el verdadero reto es generar menos residuos para depender menos de ampliaciones sucesivas. Convertir esta situación en una oportunidad para avanzar hacia un modelo más sostenible, basado en la prevención y la reducción de desechos, podría marcar un punto de inflexión en la gestión ambiental de la zona.




















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