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La Matinal y lo que Alicante pierde sin los Conciertos del Baluarte

25 de febrero de 2026 por Jon López Dávila Deja un comentario

Elche ha entendido algo elemental: la cultura no es un gasto, es una inversión emocional y económica. Y lo ha hecho sin complejos. Desde este 28 de febrero y hasta mayo, el Auditorio de la Rotonda acogerá La Matinal, un ciclo gratuito de conciertos que llenará las mañanas de los sábados —y algún domingo— de música, público y vida. Trece fechas. Más de 10.000 asistentes previstos. El Palmeral como escenario. Talento nacional: Hidrogenesse, Toldos Verdes, Maren, Kokoshca, Mujeres, bandas emergentes locales… Y detrás, una alianza inteligente entre Ayuntamiento, promotores y tejido local.

  • TODA LA INFO DEL CICLO AQUÍ

Alicante y Barcala, ahogado en otros escándalos, se quedan sin esto… observando cómo, una vez más, otra ciudad de la provincia activa su patrimonio, lo convierte en escenario y lo pone al servicio de la ciudadanía sin cobrarle peajes políticos por existir. Observa cómo se entiende que un concierto matinal no es solo música: es hostelería llena, es comercio activo, es paseo, es conversación, es ciudad vivida.

Aquí, en cambio, hemos perfeccionado el arte de la zancadilla institucional. Porque Los Conciertos del Baluarte daban a los sábados un aliciente único. Miles de personas subían al Castillo, no solo a escuchar música, sino a habitar el espacio de otra manera. Se quedaban. Consumían. Invitaban. Repetían. Era un turismo que no llegaba en masa anónima, sino en comunidad consciente. Un turismo de calidad, de ese que venden pero no compran, que vivía la ciudad y la exhibía – para variar -con orgullo.

Eso, al parecer, incomoda. Y en lugar de acompañarlo (porque Producciones Baltimore lo hacía todo…) Se promulga cobrar entrada por estar y ver nuestro patrimonio más emblemático. Se suspende el ciclo. Se ponen trabas para que Área 12 siga siendo epicentro de giras nacionales. Se reducen permisos para actuaciones en la calle —porque tampoco hay permisos para eso—. Y mientras tanto, se anuncia un museo internacional “alternativo”, concepto tan gaseoso como revelador: cuando no sabes qué hacer con lo que tienes, inventas algo nuevo con nombre rimbombante para seguir contribuyendo al vacío y al ridículo de encima fardar públicamente de una total incompetencia.

Porque eso se extrae de quien no entiende que lo alternativo no es un edificio, es una actitud. Y Alicante, institucionalmente, ha perdido esa actitud. No sólo por dejarse ir a Elche estas matinales, sino porque espacios como Las Harineras, el Cine Ideal o La Británica -entre otros – siguen acumulando polvo, grietas y telarañas. Proyectos que exigen continuidad y tiempo reciben, en cambio, el tijeretazo precoz de la impaciencia política. Cuando algo empieza a consolidarse, cuando empieza a generar economía local, empleo en barras, en montaje, en producción… se le cortan las alas.

Es un talento especial: destrozar lo que funciona. Porque hace unos días, en Fitur, vendíamos turismo. Vendíamos una marca ficticia dependiente del sol. Pero, luego, en el día a día, olvidamos la calidad de vida cultural que sostiene esa marca. Olvidamos que la experiencia urbana no se construye con folletos sino con programación estable, con confianza en el sector cultural, con alianzas reales entre administración y promotores que benefician al tejido de profesionales locales que la sustentan.

Elche lo ha entendido. La Matinal no es solo un ciclo gratuito: es una declaración de principios. Música en horario accesible. Espacio patrimonial activado. Rutas gastronómicas, comerciales y culturales paralelas aderezada por conciertos de Mujeres, Kokoshka, Parquesvr, Hidrogenesse... y, sobre todo, concebiendo la CULTURA como motor económico y no como problema administrativo.

Y sí, lo agradeceremos. Tendremos excusa para coger el coche —o reclamar de una vez una conexión digna por TRAM, unos cercanías eficientes, unos buses bien gestionados— y desplazarnos donde la música sí encuentra espacio.

Alicante podría liderar y beneficiarse de todo esto. Tiene el Castillo más icónico, un frente marítimo privilegiado, un clima que invita a vivir la calle ocho meses al año. Tiene talento local, promotores con experiencia, público dispuesto. Lo tiene todo.

Excepto voluntad.

Publicado en: ALICANTE CIUDAD, Crítica Social, Elche, en portada, MÚSICA, noticias breves, REVISTA, SOCIAL Etiquetado como: Baltimore




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