
El Ayuntamiento de Alicante ha sacado a licitación la plataforma para la venta de entradas del futuro Museo Internacional de Exposiciones Temporales de Las Cigarreras, un espacio que, de momento, sigue siendo más una promesa que una realidad cultural con proyecto definido.
La Junta de Gobierno Local ha aprobado la convocatoria del procedimiento para contratar el servicio de gestión integral de emisión y venta de entradas, tanto por internet como de forma presencial. El contrato tendrá una duración inicial de dos años, con posibilidad de dos prórrogas de un año, y un presupuesto base de licitación de 19.341 euros, admitiéndose ofertas a la baja.
El movimiento llega apenas una semana después de que el Ayuntamiento aprobara el borrador de la ordenanza de precios públicos del museo, cuya apertura se anuncia para finales de este año. Sin embargo, más allá de una lista de nombres de impacto —Casa de Alba, Modigliani, Balenciaga, arte del Barroco, Chagall o Sorolla—, todavía no se ha presentado un proyecto museístico claro, estable y reconocible para Las Cigarreras.
La decisión vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿puede una ciudad empezar a cobrar por un museo antes de explicar con precisión qué museo quiere ser? Por ahora, se conocen las tarifas, el sistema de venta y algunas exposiciones previstas, pero no una propuesta cultural articulada, ni una línea curatorial definida, ni una explicación convincente de cómo este nuevo espacio se integrará en el tejido cultural de Alicante.
El borrador de la ordenanza contempla una entrada general de 10 euros, una tarifa reducida de 5 euros para familias numerosas, menores de 11 a 17 años, jóvenes de 18 a 30 años con carné joven o de estudiante y mayores de 65 años, además de gratuidad para menores de 10 años y personas con discapacidad física o psíquica.
También se prevé acceso gratuito los martes laborables por la tarde, de 17:00 a 20:00 horas, aunque esta gratuidad no incluirá los servicios de visita guiada ni audioguía. Las audioguías tendrán un precio de 1 euro y las visitas guiadas costarán 3 euros, salvo para menores de 10 años acompañados por adultos.
El problema no es que un museo tenga entradas de pago. El problema es que Alicante vuelve a avanzar en la parte administrativa, tarifaria y operativa antes de haber presentado un proyecto cultural sólido. Primero el precio, luego la plataforma, después ya se verá el contenido. Una lógica que alimenta la sensación de estar construyendo, una vez más, un continente antes que un contenido.
Las Cigarreras es uno de los espacios culturales con más potencial de la ciudad y su ubicación podría ser clave para dinamizar los barrios de Carolinas, El Pla y San Antón. Pero precisamente por eso resulta imprescindible algo más que un calendario de grandes nombres y una pasarela de exposiciones temporales. Hace falta saber qué papel jugará este museo en la red cultural alicantina, cómo dialogará con los creadores locales, qué relación tendrá con el propio centro cultural de Las Cigarreras y qué modelo de gestión y programación se plantea a medio y largo plazo.
De momento, el Ayuntamiento prepara el sistema para cobrar la entrada de un museo que todavía no ha explicado del todo qué quiere ser. Un museo anunciado como internacional, pero que por ahora se mueve entre titulares, licitaciones y promesas. Un museo fantasma con taquilla antes que relato.



















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