
Alicante ha conseguido algo más que cuadrar números: ha convencido a Europa, al obtener una subvención de 2,2 millones de euros del Fondo Social Europeo para poner en marcha Hogar, un programa que busca que los menores en situación vulnerable no tengan que ser separados de sus familias.
El proyecto, el mejor valorado entre los presentados, contará con más de 2,3 millones de inversión en tres años, una cifra que permite pasar del discurso a la intervención real en el ámbito social, donde no siempre abundan los recursos sostenidos en el tiempo.
La iniciativa apuesta por intervenir antes de que los problemas se agraven, actuando en familias que atraviesan dificultades pero aún pueden sostenerse. El programa combinará apoyo social, psicológico y educativo, con especial foco en contextos de exclusión y familias monoparentales.
El alcance del plan es amplio: más de 1.200 menores atendidos directamente y miles de beneficiarios indirectos, además de la formación de más de 400 profesionales, en un intento de anticiparse a las situaciones de riesgo en lugar de reaccionar tarde.
Tres equipos multidisciplinares recorrerán la ciudad para intervenir a nivel individual, familiar y comunitario, integrando a trabajadores sociales, psicólogos y educadores en un enfoque que asume que los problemas no suelen limitarse a un solo ámbito.
El proyecto incorpora además una herramienta tecnológica para medir el riesgo y ajustar las intervenciones, con la promesa de aportar criterios más homogéneos en decisiones especialmente sensibles.
La iniciativa se articula en varias líneas de actuación, desde la coordinación hasta la evaluación de resultados, con la intención de generar un modelo que no solo funcione, sino que pueda replicarse en otros contextos.
En definitiva, Alicante pone en marcha un plan ambicioso para evitar que la vulnerabilidad acabe en ruptura familiar, con el reto de demostrar que la prevención, cuando está bien financiada, puede ser algo más que una declaración de intenciones.























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