
La prórroga extraordinaria de los alquileres ya está en vigor, pero no se aplica sola: hay que pedirla antes de que la deroguen. El decreto aprobado el pasado 20 de marzo por el Consejo de Ministros abre una ventana clave para miles de hogares, aunque todo apunta a que será derogado en cuestión de semanas. Aun así, quienes actúen a tiempo podrán beneficiarse de sus efectos.
Todos los contratos que finalicen entre el 22 de marzo de 2026 y el 31 de diciembre de 2027 pueden acogerse a la prórroga obligatoria. Esto significa que, si tu alquiler termina dentro de ese periodo, tienes derecho a ampliarlo hasta dos años más. Pero hay una condición decisiva: la solicitud debe hacerse antes de que el decreto sea anulado, previsiblemente a finales de abril.
El derecho existe, pero hay que ejercerlo: si no lo pides ahora, lo pierdes. Desde el Sindicato de Inquilinas de Madrid insisten en que la información debe difundirse con urgencia. Su portavoz, Valeria Racu, lo resume de forma clara: la prórroga es obligatoria para el casero, pero no automática. Si no se comunica, no se aplica.
Más de un millón de hogares pueden beneficiarse de esta medida si actúan a tiempo. La abogada Alejandra Jacinto confirma que incluso contratos que terminen en 2027 pueden prorrogarse hasta 2029. Además, durante ese periodo, la subida del alquiler queda limitada al 2% anual, lo que supone un importante freno a la escalada de precios.
La clave está en dejar constancia: la solicitud debe hacerse por escrito y con prueba de envío. Expertos en derecho a la vivienda recomiendan enviar la petición mediante burofax o correo electrónico certificado. La simple solicitud ya activa el derecho, independientemente de que el propietario responda o no.
El conflicto está servido: la patronal inmobiliaria cuestiona esta interpretación. Desde el sector inmobiliario sostienen que solo tendrían derecho a la prórroga quienes finalicen contrato antes de la derogación del decreto. Esto anticipa un escenario de inseguridad jurídica en el que, en muchos casos, serán los tribunales quienes decidan.
Organizaciones por el derecho a la vivienda llaman a movilizarse y actuar con rapidez. Colectivos como el entorno del bufete CAES han difundido guías y modelos de solicitud para facilitar el proceso. El mensaje es claro: hay una oportunidad real de proteger el alquiler, pero depende de que los inquilinos se muevan ya.




















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