
El Museo de la Universidad de Alicante (MUA) acoge actualmente varias exposiciones que combinan arte contemporáneo, investigación y reflexión social. Este espacio, situado en el campus de San Vicente del Raspeig, se ha consolidado como un referente cultural en la provincia, abierto tanto a la comunidad universitaria como al público general.
🕒 Horario del MUA:
- De lunes a viernes: de 9:00 a 20:00 h.
- Sábados, domingos y festivos: de 10:00 a 14:00 h.
- Entrada libre.

// 12.09.2025 – 16.11.2025 / Sala CUB
Irradiaciones, dobles rendijas y celdas cristalinas. Grupo de Investigación Imarte. UB
EUGÈNIA AGUSTÍ, ALBERT ALCOZ, MARC ANGLÈS, LAURA BAIGORRI, JOANA BURD, JOAQUIM CANTALOZELLA, TÓNIA COLL, MONTSE CARREÑO I RAQUEL MUÑOZ, ANTÒNIA DEL RÍO, MIREIA FELIU I JO MILNE, ELENA FRAJ I M.A. RAMOS, IDENSITAT (RAMON PARRAMON, GASPAR MAZA I AZUCENA LÓPEZ), EKI IRUSTA, JAVIER LOZANO, DIEGO MARCHANTE, EVA MARÍN, JORDI MORELL, LAIA MORETÓ I SARA S., MARTA NEGRE, ÒSCAR PADILLA, MIREIA PLANS, CRISTINA PASTÓ, ELOI PUIG, ANA URROZ-OSÉS, ÀNGELS VILADOMIU
Las obras que presentamos en la exposición Irradiaciones, dobles rendijas y celdas cristalinas actúan como un patrón de interferencias.
Cuatro conceptos: cuerpo, espacio, materia y texto, sirven a los artistas como punto de partida para conjugar un reguero de interrogantes, cuestionamientos y llamadas sobre los conflictos latentes en nuestra realidad contemporánea.
Los veinticinco proyectos de Irradiaciones se entrecruzan y propulsan unos a otros confeccionando una malla de complicidades y choques productivos. Como en un experimento lumínico, donde se buscan los destellos máximos, en esta exposición nos servimos de la idea de irradiación para lanzar líneas de fuga que nos interpelan.
En ella sondeamos los constructos de la representación, de la memoria y del archivo. Proponemos la subversión de los cuerpos disidentes y de las realidades intermediadas por la tecnologia y los relatos. Nos preguntamos asimismo sobre la transformación de la materia y sus reflejos, e interrogamos al espacio y al lenguaje sobre su capacidad de revertir las fisuras políticas que les son propias.
CUERPO
Sobre el cuerpo proponemos un diálogo entre la imaginación especulativa de lo que puede venir y el reconocimiento memorial de lo que ya hemos vivido. Reflexionamos desde la interfaz, damos respuesta a las violencias y avisamos sobre las caras imprecisas de la verosimilitud. Estas son algunas de las performatividades que se encarnan en los trabajos que presentamos.
Albert Alcoz, Cuerpo fílmico: lesión ocular (2025). Laura Baigorri, Farewells to Artists: An ethical trilogy (2025). Joana Burd, La Sonora (2021-2025). Elena Fraj y M.A. Ramos, Tableaux vivants (2025). Eki Irusta, Dispositivo PEC (2025). Diego Marchante, Archiva QU(IA)R (2025). Mireia Plans, Un aislamiento casi imposible (2024). Ana Urroz-Osés, La piel como interfaz (2025).
ESPACIO
En relación al espacio marcamos un recorrido de orden crítico por nuestra relación con los territorios, identificando las tensiones y los mecanismos que moldean e impactan en ellos y en nosotros. Espacios de opresión que se contestan con resistencias colectivas para imaginar estrategias posibles de reivindicación. Revisamos así la colisión entre los modelos de mercantilización del espacio y las memorias orales y corporales restaurativas.
Antònia del Rio, Incorporaciones y paisaje sonoro de un castillo (2022-2025). Colectivo Idensitat (Ramon Parramon, Gaspar Maza y Azucena López), Espacios Zombi / Geoturismos (2025). Eva Marín, The world we live in (2025). Laia Moretó y Sara S., Fragmentación y Liberación: Le Ciel (2025).
MATERIA
En cuanto a la materia, la presentamos como una circulación continua y a veces excéntrica del tránsito del ciclo orgánico. Escribimos con materia viva, repasando superficies y pieles de nuestros rastros materiales. Observaciones y anotaciones que miran al tiempo natural acrónico y al tiempo mecanizado. Una materia representada o ficcionada pero que en todo momento es fabricante.
Joaquim Cantalozella, Dilatantes (2025). Tónia Coll, Escales de matèria (2024-2025). Javier Lozano Vilardell, ECOS DE TALLER: Del código cartesiano al objeto, (2024). Jordi Morell, Un color indefinido, una piscina y una botella vieja de agua de Carabaña (2025). Marta Negre Busó, Lunik (2024-2025). Padilla, La superficie abraza la estructura (2024). Cristina Pastó, Simbiosis (2024). Àngels Viladomiu, HOJARASCA: Manifiesto foliar (2024).
TEXTO
Del texto hacemos un experimento sobre las utopías del recuerdo, sobre las batallas lingüísticas de los significados dados y las traducciones ineludibles, y exhortamos a la reparación del relato sobre los géneros. Jugando con las dislocaciones de la palabra «Palabra», confrontamos el texto a su eficiencia y su posibilidad de error o éxito para convertirse en una herramienta de pensamiento.
Eugènia Agustí, fonema_phraséme (2025). Marc Anglès, Paraules x Paraules (2025). Montse Carreño y Raquel Muñoz, Cuerpos invisibles. Archivos desplazados (2025). Mireia Feliu y Jo Milne, Et parlo (Te hablo) (2025). Eloi Puig, Triángulo olímpico (A-B-C) (2025).
Cuerpo, espacio, materia y texto. Desde cuatro lugares a otros tantos. En el tránsito, vuestra mirada.
Según la singularidad onda -partícula toda materia se presenta a través de sus características ondulatorias y corpusculares simultáneamente, dependiendo siempre del experimento específico bajo el cual somos capaces de observarla.
Irradiaciones es así un patrón de interferencias ondulatorias. Particulares.
Momentos de cruce y crestas de choque que nos indican donde mirar. De la misma manera que cuando un haz de luz pasa por una doble rendija, de la que resulta una proyección de bonito dibujo, con nuevas ondas y partículas nuevas que se manifiestan.
Crestas de luz que señalan nuestras preguntas por venir.
Aquí va, desde nuestra realidad afuncional a tu realidad, un reguero de colisiones.
Escoge.
Txuma Sánchez (2025)

// 11.11.2025 – 21.11.2025 / Sala POLIVALENTE
LOTCA. PODER, INICIACIÓN, TRASCENDENCIA
El proyecto cultural LOTCA da lugar a sinfonías cromáticas de diversas disciplinas artísticas, mediante gestos, movimientos y sonidos, y especialmente de las artes visuales: la pintura, el arte gráfico, la fotografía, el videoarte, la música, la poesía y el ensayo. El proyecto se concibe como una instalación artística; LOTCA simboliza un arca que sirve de refugio a las artes y que, al navegar, le trae a la humanidad una imprescindible armonía.
LOTCA nos lleva en un viaje a través de las aguas, del espacio y del tiempo. El mensaje que pretende trasladarnos es que la vida, al igual que el agua, fluye. Como el pensamiento, LOTCA se desliza sobre el agua para servir de enlace entre distintos lugares, personas, asentamientos, ideas, vidas. Y, de la misma manera que el espíritu nos mantiene vivos, el agua es el símbolo material de este viaje. Nos acompaña durante toda nuestra vida, desde que nacemos hasta que traspasamos el umbral al más allá: el agua, como nuestra conciencia, forma parte de nosotros.
LOTCA es testigo de este fluir, el vehículo en el que viajamos entre lo material y lo inmaterial. Igual que el pensamiento, atraviesa el espacio sin ningún tipo de traba, sin barreras ni aduanas. Su historia se desarrolla al navegar, en su descenso desde los ríos hasta el mar. Y el agua, semejante a un espejo, se eleva hasta las nubes y, como un barco de pensamiento, genera vórtices en el agua de la realidad. Comparable a un viaje, LOTCA es un símbolo que nos abre las puertas a diversos acontecimientos, situaciones e historias –a veces de naturaleza dramática–, a la felicidad y la desesperación, a la sabiduría. Este barco es el útero que nos lleva a lo largo de nuestra vida, que nos prepara para el nacimiento y que, una vez que ha dejado atrás la aduana del Otro País, nos devuelve al vientre de la tierra.
Iulia Mihalcea
Comisaria
LOTCA
Esbozo hermenéutico de un viaje misterioso y visionario
Lotca, es un puente entre lo pragmático y lo sublime que, mediante su relación simbiótica con el agua, actúa como un nexo entre el cielo y la tierra. Lotca es una embarcación que, a través de esta palabra eslava, procede del interior de las estepas pónticas del norte y Eurasia. Dicha palabra, cargada de poesía e historia, desprende una fragancia íntimamente ligada al pueblo de los lipovanos y a su vida en armonía con el agua, allí donde el segundo mayor río de Europa –solo después del Volga– desemboca en el mar Negro. Un espacio dedicado a la divinidad, un santuario, un reflejo del cielo en la tierra.
Junto con los habitantes de este puerto mágico en el que se funden los distintos elementos, lugar de antinomias sagradas y de ontologías basadas en el sol y la luna, Lotca, el barco o arca, constituye un signo y un símbolo, o más bien un artefacto o vehículo. Es en sí mismo el resultado de un proceso de síntesis, indispensable para la vida y la muerte sobre las aguas, para la existencia y la trascendencia. La pesca es, al igual que la caza, una práctica ancestral, rica en connotaciones de carácter religioso y espiritual. Los pescadores lipovanos descienden de aquellos que pescaron por primera vez en el Don y en el Dniéper, quienes, fieles al antiguo rito ortodoxo, fueron declarados herejes y expulsados en dos oleadas por las reformas religiosas que Pedro el Grande y Catalina la Grande llevaron a cabo en el siglo XVIII. Fueron sus barcos los que los protegieron, los que se negaron a dejarlos marchar, a que los obligaran a separarse. En la mitología de diversas culturas del mundo, el barco representa una tabla de salvación tanto para el cuerpo como para el alma.
En este contexto, resulta instructivo analizar cómo ha evolucionado el arquetipo del barco en la fenomenología y en la hermenéutica posmoderna y estructuralista. El barco es asimismo una metáfora, un objeto de rica ornamentación y estéticamente deslumbrante que, envuelto en un inquietante halo de misterio, espiritualidad y divinidad, sirve de inspiración a pintores y poetas. Qué paradójico que el territorio donde se originó el pueblo rumano esté delimitado por el agua; a saber, por el mar Negro y los ríos Tisza, Danubio y Dniéster. Quizás no sea una coincidencia.
La pesca está vinculada a la contemplación y a la sabiduría hermética: de ahí que, de manera simbólica, sean pescadores los miembros de la primera casta de los reyes-sacerdotes, los brahmanes de la India, además de los druidas del mundo celta, los solomonari dacios o los chamanes presentes en varias culturas de Eurasia y de la América precolombina.
Jesús les dijo a los apóstoles: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres». De hecho, toda la era cristiana transcurre bajo la influencia del signo zodiacal de Piscis. El barco es un símbolo de la propia Iglesia; gracias al arca de Noé, la humanidad y la naturaleza sobreviven al diluvio universal y el ciclo de la civilización terrestre puede seguir su curso.
Las cuadernas de una embarcación, similares a las costillas del cuerpo humano, son elementos estructurales transversales que desempeñan una función crucial. Por ese motivo, en rumano y en otras lenguas existen palabras que se refieren tanto a una embarcación como a un receptáculo que contiene el fluido vital, un cáliz de maná caído del cielo, el santo grial.
En opinión del filósofo posestructuralista Michel Foucault, que estudió la relación entre el poder y el conocimiento –relación clave para poder ejercer un control social absoluto–, el barco ilustra a la perfección el significado de heterotopía, un concepto más bien abstracto y muy popular en la mayoría de tendencias del arte conceptual más reciente.
Sin embargo, puesto que el barco se construye con la sustancia de los sueños y del mundo onírico, resulta pertinente analizar su origen desde la perspectiva de la psicología abisal, un ámbito sin duda alguna privilegiado para la creatividad artística.
El barco fue inventado por los rusos, quienes tenían ascendencia vikinga a través de los varegos. Los eslavos, divididos y enfrentados durante la formación de su nación, les pidieron a los vikingos que les ayudaran a unificar a sus tribus (también los finoúgrios, ancestros de los finlandeses actuales, les hicieron una petición similar). Así nació la rus de Kiev, cuyo primer gobernante fue Rúrik, varego y fundador de la dinastía rúrika. Este breve recorrido histórico es relevante para conocer el origen del barco, que muchos etnohistoriadores creen que desciende del drakkar vikingo.
Texto crítico
Mihai Hurezeanu

// 19.09.2025 – 23.11.2025 / Sala SEMPERE
11 RESIDENCIAS DE CREACIÓN E INVESTIGACIÓN ARTÍSTICA DEL MUA
LUCÍA CASSIRAGA, BEATRIZ FREIRE, LYDIA PLAZA, ANDRÉS RIVAS, LAURA SALVADOR
El Museo de la Universidad de Alicante (MUA) mantiene desde su creación un decidido compromiso con el arte contemporáneo. Fruto de esta apuesta nacieron en 2015 sus Residencias una convocatoria pública e internacional con el objetivo de promover la creación, estimular la investigación en artes visuales y dinamizar el sector del arte contemporáneo.
En cada edición de las residencias, se seleccionan cinco proyectos artísticos para ser desarrollados durante dos semanas en las instalaciones del museo, gracias a unas becas de producción y desplazamiento. Durante este periodo, los residentes tienen la oportunidad de convivir y trabajar en el MUA, imbuirse en la dinámica del museo y recibir asesoramiento del personal técnico para dar forma a sus proyectos.
Este 2025 presentamos la undécima edición de las residencias que han tenido lugar entre el 8 y el 19 de septiembre, consolidando una iniciativa que convierte al MUA en un centro de referencia en producción e investigación en arte contemporáneo. Los cinco proyectos seleccionados han sido El eterno femenino de Lucía Cassiraga, The Construction of the Word de Beatriz Freire, BIND de Lydia Plaza, Ad’dâd. El engaño de la ortiga de Andrés Rivas y El amor va por encima del mar de Laura Salvador. Obras de cinco artistas jóvenes que, durante este breve periodo de tiempo, han compartido experiencias y han focalizado todos sus esfuerzos en dar forma a sus proyectos artísticos que hoy se presentan en el Sala Sempere del MUA.
Esperamos que disfruten de esta muestra y se dejen arrastrar por los múltiples horizontes creativos que nos ofrece el arte en la actualidad.
Lucía Cassiraga
El eterno femenino
El proyecto «El eterno femenino» se plantea como un atlas visual y conceptual que cuestiona la iconografía asociada a la noción del eterno femenino. Esta idea, formulada en el siglo XIX, se ha consolidado como un mito sociocultural que proyecta sobre las mujeres una esencia universal y atemporal ligada a la pureza, la pasividad o la delicadeza. Sin embargo, más que describir realidades, estas representaciones han funcionado como ficciones de control, construidas históricamente desde la mirada masculina y reproducidas en el arte, la religión, la moral y la ciencia. El proyecto propone una reescritura crítica de estas narrativas, articulada mediante pinturas, fotomontajes e intervenciones fotográficas en un archivo expandido, siendo concebida como una constelación abierta y no jerárquica. Frente al concepto de “utopía”, entendido por Michel Foucault como ese espacio irreal que enmascara y organiza lo real, el atlas reúne imaginarios donde las mujeres son narradas, no como objeto de proyección, sino como sujeto de significación.
Beatriz Freire
The Construction of the Word
The Construction of the Word es una instalación textil que plantea el lenguaje como un tejido inestable, fluido y en constante evolución, permeable a ideologías, contextos y territorios. Más que un código fijo, aparece como un proceso ambiguo y corporal, siempre abierto a la distorsión y a la relectura. Esta obra se construye a partir de un mismo gesto: bordar de forma continua una sola palabra, WORD. Esta funciona como un signo abierto, capaz de contener cualquier concepto. Su proximidad visual y sonora con WORLD sugiere que cada palabra es también un mundo, recordando que el lenguaje no solo construye sino también fragmenta la realidad que habitamos, y que esta, a su vez, condiciona los sentidos de las palabras. Aunque el gesto de bordar sea un continuo corpóreo, la materialidad de cada soporte transforma la forma y la legibilidad de la palabra bordada, evidenciando así la mutabilidad e inestabilidad del lenguaje. La obra no oculta sus procesos: expone anversos, reversos y conexiones de hilo que atraviesan el espacio, invitando al público a recorrerla desde múltiples perspectivas. El hilo suspendido dibuja líneas flotantes que materializan el tránsito del lenguaje y su carácter fragmentario y vivo.
Lydia Plaza
BIND
El título BIND (tr. ‘‘atar’’, ‘‘unir’’, ‘‘apretar’’) referencia la palabra binder, nombre de la prenda que se utiliza para comprimir el pecho. El proyecto se construye a partir de la composición de formas, trazos, huecos o recortes que se unen en un espacio emocional: un paisaje corporal.
Comprimir el pecho no es solo un gesto físico, sino un acto cargado de significado. Implica esconder, reducir, neutralizar una parte del cuerpo para lograr una sensación corporal determinada. Pero lo que ocurre no se queda en la superficie: el cuerpo comprimido genera una sensación, a veces liberadora, a veces asfixiante. El torso, al volverse plano, parece volverse neutro. Un terreno vacío. Un espacio ambiguo. Una hoja en blanco.
Esa neutralidad visual no lo vuelve ausente, sino que le da una presencia compleja: la construcción de un lugar donde habitar sin una forma definida. Confundir a quien mira. Confundir al mirarse. Vivir dentro de un molde que no ajusta. La relación entre el cuerpo y el espacio se vuelve tensa, el peso del material se disuelve en el aire, y la intención de la representación visual es contenida.
(conjug. c. tener. tr. ‘‘Dicho de una cosa: llevar o encerrar dentro de sí otra.’’).
Andrés Rivas
Ad’dâd. El engaño de la ortiga.
Los gramáticos árabes emplean el término ad´dâd para referirse a una palabra que, en su condición polisémica, engloba dos opuestos (traducida generalmente al español como autoantónimo): el término ̒afā, por ejemplo, significa tanto crecer o añadir como borrar. Jamás, desde el latín, significa tanto “nunca”, como “siempre”.
A nivel visual, conocemos también imágenes que comportan estas polisemias (aunque no sean como tal antónimos): ilusiones ópticas, dobles imágenes, etc.: el jarrón de Rubin, las escaleras de Escher o la ilustración de la joven y la vieja de William Ely Hill. Y además de las imágenes y palabras, en la biología, a través del camuflaje, el mimetismo y la mutación, podemos observar también estas ambivalencias: hierbas malas que se parecen a “hierbas buenas” para no ser arrancadas: el centeno (al parecerse al trigo) o la avena (a la cebada); o viceversa, cuando la ortiga blanca, inofensiva, se disfraza de ortiga urticante. También hay todo un despliegue de dobles percepciones (venenoso-no venenoso, depredador-presa, etc.) en el reino animal.
Mi propuesta asume la continuidad de estos mecanismos y se cuestiona acerca de cuáles son los procesos supuestamente opuestos dentro de la práctica de la pintura, proponiendo pequeños quiebres donde lo contrario se complejice y se disperse.
عفت الريح الآثار (آثار الديار)
el viento borró las huellas (las huellas de las casas)
Laura Salvador
El amor va por encima del mar
Este proyecto propone una experiencia situada en el Museo de la Universidad de Alicante (MUA), donde la percepción se activa a través del cuerpo en diálogo con el espacio. La investigación nace de un recuerdo en su primera visita al museo: la arquitectura le produjo un desajuste perceptivo que reveló que los espacios, como las imágenes, no se entienden desde lo estático, sino desde la experiencia corporal y relacional.
Durante la residencia, el proceso se guiará por la insistencia de imágenes y objetos que aparecen y reaparecen, reclamando atención. El proyecto explora las relaciones entre objeto e imagen, lo que se muestra y lo que permanece oculto, y la manera en que el contacto con la materia activa memoria, deseo y vínculo. A partir de esta escucha se desarrollará una investigación fotográfica y una recogida de restos y materiales del entorno próximo al MUA, seleccionados desde la experiencia directa y la afectación.
Estos materiales se ensamblarán junto a imágenes producidas durante la residencia. Planchas translúcidas de policarbonato prolongarán los límites de la arquitectura, ocultando parcialmente las imágenes y obligando al espectador a desplazarse, como sucedió en el primer encuentro con la arquitectura del museo. La instalación propone un recorrido perceptivo donde figura y fondo se confunden y la mirada se activa en relación con el cuerpo y el espacio.

// 22.09.2025 – 19.07.2026 / Sala ARCADI BLASCO
Triálogos. Conversaciones a tres voces en la colección del MUA
Rafael Navarro, Inmaculada Abarca, Antonio Fernández Alvira, Ana Peters, Mayte Vieta, Silvia Viñao, Montserrat Albert Sistach, Manuel Hernández Mompó, Diego Balazs, Julius Shulman, Aitor Ortiz, Francisco Aracil, Calo Carratalá, Carlos Cánovas, Mónica Jover, Dis Berlin, Eusebio Sempere, Ángel G. Catalá
En 2025 se cumplen veinte años desde que el MUA inició una línea expositiva centrada en la relectura de su colección. Se trata de una propuesta en la que cada curso académico, de entre las más de 2000 piezas que conforman nuestros fondos, se realiza una selección de una veintena de obras en torno a criterios temáticos, técnicos o conceptuales. Dos décadas después, esta propuesta sigue viva como un espacio de reflexión, activación pedagógica y difusión del arte contemporáneo.
La exposición para este curso 2025/2026 lleva por título “Triálogos. Conversaciones a tres voces en la colección del MUA”. La muestra se articula en torno a seis temas: cuerpo, lluvia, juego de niños, espiral, horizonte y astros. Para cada uno de ellos se han seleccionado tres obras que dialogan entre sí desde diferentes enfoques estéticos, simbólicos o poéticos.
Las 18 obras seleccionadas, distribuidas en 6 triálogos, han sido cuidadosamente escogidas para evidenciar cómo la figuración y la abstracción se complementan y conviven, profundizando, desde diferentes lenguajes, en los temas propuestos. Así que en cada uno de estos triálogos podemos encontrar creaciones puramente figurativas, otras que a través de la síntesis se acercan a la abstracción y otras decididamente abstractas, donde el color y el gesto remiten a lo puramente sensorial y emocional.
La muestra invita a detenerse en cada triálogo, a comparar, a descubrir afinidades y tensiones entre obras que, sin haber sido concebidas como trípticos, establecen nuevos vínculos y nuevas lecturas. Se trata de una propuesta abierta, que convierte al público en parte activa de la conversación, siendo su participación y su mirada las que enriquecen y completan la exposición.

// 10.11.2016 – 01.07.2026 / Sala NAIAS
Colección Daniel Escolano
Daniel Escolano
La Sala Naia del Museo de la Universidad de Alicante acoge una muestra sobre el artista Daniel Escolano (Alicante, 1954-2022). Esta exposición propone un recorrido cronológico por el particular universo de este creador, a través de dibujos y pinturas que evolucionan desde el surrealismo y el realismo mágico de sus comienzos, hacia la depuración de líneas y la abstracción de la última década.
Daniel Escolano bebía de múltiples influencias que recreaba de un modo singular. Entre sus herencias encontramos a Dalí —al que conoció personalmente—, su maestro Pedro Picó y el surrealismo. A ella se suman otros influjos procedentes de universos tan diferenciados como la mitología grecolatina, la religión cristiana, la filosofía budista zen o el mundo del cómic y del manga, además del psicoanálisis freudiano y las observaciones empíricas de la naturaleza. El propio artista comentaba: “Mi obra es una galaxia creativa, cúmulo de culturas pasadas y futuras. El presente lo aportan ustedes”.
Las trayectorias vital y artística de Escolano están íntimamente relacionadas entre sí, y no se entiende la una sin la otra. Daniel afirmaba: “Desde siempre lo que no tenía me lo daba mi mundo interior-imaginativo. A los quince años pinté un cuadro de gran formato titulado Padres del Universo. Más adelante, me licencié como profesor de dibujo por la Escuela Superior de Bellas Artes de San Jorge de Barcelona. He realizado ilustraciones, joyas, poesía, cuerpos pintados, decoración… los proyectos son interminables. Mi paciencia es eterna y mis días son de 48 horas”
La muestra que hoy se puede contemplar en el MUA es una cuidada selección de las más de 70 obras propias que Daniel Escolano donó a la Universidad de Alicante en 2014.

// 02.12.2021 – 02.10.2027 / Sala ALCUDIA
YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO DE LA ALCUDIA
El yacimiento arqueológico de La Alcudia está gestionado por la Fundación Universitaria La Alcudia de Investigación Arqueológica. Lugar emblemático en el que se descubrió la Dama de Elche a finales del siglo XIX, fue declarado Bien de Interés Cultural en 1992 y es propiedad de la Universidad de Alicante desde 1996. En estos 25 años, la investigación ha ahondado en los distintos períodos de ocupación del yacimiento, desde el Neolítico antiguo (en el V milenio a.C) hasta el siglo VIII, momento en que es abandonado por los árabes para desplazar su núcleo urbano al actual emplazamiento de Elche.
Prehistóricos, íberos, romanos y visigodos habitaron una región rica en agua y tierras de cultivo. Uno de los momentos de máximo esplendor se dio en el siglo I a.C., concretamente en el año 26, cuando el primer emperador de Roma, Augusto, crea la Colonia Iulia Ilici Augusta. A partir de entonces, la ciudad se dota de nuevas infraestructuras para uso religioso y civil, de alcantarillado, lujosas casas particulares (llamadas domus) y termas que dan servicio a una próspera población.
Desde el siglo I al IV, en los alrededores del recinto amurallado, se construyeron grandes casas de campo (conocidas como villas) con mosaicos, pinturas murales e incluso baños termales privados, algunos de cuyos restos, procedentes tanto del yacimiento de La Alcudia como del Museo Arqueológico Nacional, se pueden contemplar en esta exposición.
En la muestra se exhiben piezas relevantes encontradas en las excavaciones de Ilici: un mosaico de grandes dimensiones perteneciente a las termas privadas de una villa romana; vasijas cerámicas ibéricas, romanas y visigodas; la tabula de Ilici (uno de los documentos epigráficos en latín más antiguos de la Comunidad Valenciana), que contiene datos del reparto de tierras entre una decena de colonos romanos; materiales domésticos como jarras, monedas, cuencos o lámparas de aceite (llamadas lucernas).
Los paneles explicativos y los audiovisuales permiten una aproximación a la historia de Ilici y del yacimiento, a los materiales hallados en las excavaciones y al trabajo arqueológico y de restauración que se desarrolla desde la UA y la Fundación La Alcudia.
El espacio final de la exposición queda reservado para mostrar los proyectos de investigación de tres equipos arqueológicos de la UA que están excavando actualmente en diferentes sectores de La Alcudia: Proyecto Damas y Héroes (en el lugar del hallazgo de la Dama de Elche); Proyecto Astero (en la zona de las termas orientales); y proyecto Domus (en uno de los sectores residenciales al norte de la ciudad). Tal actividad investigadora da buena cuenta de cómo cada campaña de excavación arroja nuevos descubrimientos que son fundamentales para entender la actividad humana y desentrañar la historia de Ilici.

// 09.07.2021 – 01.07.2026 / Sala ESPAI ARCADI
Espai Arcadi Blasco
Arcadi Blasco
Arcadio Blasco (Mutxamel, 1928 – Madrid, 2013) es uno de los más reconocidos artistas alicantinos del siglo XX, distinguido con el Premio de las Artes Plásticas de la Generalitat Valenciana en 2005 y el Premio Nacional de Cerámica en 2010.
Se formó en la modalidad de pintura en las Escuelas de Bellas Artes de San Fernando (Madrid) y San Carlos (Valencia) durante los años 40 y 50. No obstante, su práctica artística le llevó a adentrarse en otros ámbitos como la escultura, la vidriera y, sobre todo, la cerámica.
Las piezas presentes en este espacio las realizó entre 1980 y 2001, dos décadas en las que se aprecia la madurez artística de su autor y en las que trata temas como los prejuicios y las mentiras avaladas por el poder, el miedo inexplicable y ancestral o la fuga del tiempo.
La ideología de Arcadio Blasco se filtra eficazmente en su producción, obteniendo un resultado personal, en ocasiones político, y siempre impactante. Estas características son fácilmente reconocibles en sus “Arquitecturas para defenderse del miedo”, donde la ironía y el desencanto político se materializan a través de la cerámica.
Especialmente destacables son las “Ruedas de molino”. Una serie inspirada en el refrán “comulgar con ruedas de molino” que reflexiona sobre las imposiciones difícilmente digeribles.
Las denominadas “Nuevas arquitecturas” son esculturas cerámicas monumentales, diseminadas por toda la geografía española, que adquieren forma de torres, arquitecturas defensivas o arcos de derrota. Estas obras están representadas en este espacio a través de maquetas, dado el colosal tamaño de las piezas definitivas ubicadas en espacios públicos.
A través de sus obras, Arcadio Blasco pretende protegernos del miedo en una incesante búsqueda de la razón y la libertad. En palabras del propio artista: “sumergido en inquietante belleza, puede el hombre sentirse inmune a los ataques exteriores”.
















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