
Resulta que en Alicante nos gusta optimizar recursos y este 01 de mayo hemos decidido hacer un combo: la Santa Faz y el Día del Trabajador en la misma jornada. Dos por uno. Y es que, con la que está cayendo, no estamos para desperdiciar festivos. La calle es de todos, dicen. Y en este caso, literalmente. Lo mismo te encuentras a un devoto con la caña al hombro que a un sindicalista con la pancarta en alto. ¡Viva la pluralidad!
Porque claro, aquí todo el mundo tiene su vía crucis. Para unos es de fe, para otros es laboral, pero al final todos van a acabar peregrinando. Primero, la ruta clásica de los siete kilómetros hasta la Santa Faz, en la que Alicante entero se pone en modo «Camino de Santiago», y después, la procesión laica por el centro para recordar que las condiciones laborales no se arreglan con rezos. Es un plan completito. Aunque eso sí, algo contradictorio.
Hay que reconocer que la logística es impecable. Los sindicatos ya lo han dejado claro: se madruga un poquito, se hace la caminata, se deja la ofrenda, se da un par de tragos al «isotónico» cantueso y, con las piernas calentitas, directos a la mani. Eficiencia en estado puro.
Y mira, en el fondo nos ahorramos dos días de cortes de tráfico. Que en Alicante, si algo nos une de verdad, es el atasco. Porque, seamos sinceros, si hay algo sagrado en esta ciudad, más que la reliquia o los derechos laborales, es encontrar aparcamiento en el centro.
Eso sí, este año la reivindicación tiene que sonar fuerte, que entre crisis, guerras y algún que otro intento de hacer desaparecer el valenciano de nuestras vidas, hay tema para rato. Así que, entre misa y manifestación, esperemos que alguien escuche. Aunque sea el Alcalde, los concejales y otras autoridades mientras se hacen la típica foto con el palo (en sus dos acepciones).
Humor al margen, lo que está claro es que este 1 de mayo no va a haber término medio. O de blanco y con rosario, o de rojo y con pancarta. Que ni al Jesús de hoy le sienta bien el rojo, ni al rojo le hace gracia mezclarse con la Iglesia. Y como para llevar los dos estilismos a la vez… no sea que los imitadores de Trump saquen sus conclusiones de esto, también.
Que en Alicante, que cada uno elija su procesión. O ambas. Porque aquí lo de ir en fila y corear consignas se nos da de lujo, sea por lo divino o por lo humano.
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