
Hay proyectos que nacen con vocación de icono y acaban siendo, con suerte, un contenedor vacío. Este nuevo Museo Internacional de Exposiciones Temporales en Las Cigarreras apunta maneras en ese sentido: primero el edificio, después —ya si eso— la idea. Alicante vuelve a construir la caja antes de decidir qué demonios va dentro.
Se adjudica la obra, se anuncian plazos exprés —tres meses, nada menos, como si el pensamiento también se pudiera licitar por urgencia— y se venden promesas grandilocuentes: impresionistas, la Casa de Alba, Joaquín Sorolla, Marc Chagall, Cristóbal Balenciaga. Todo cabe en la nota de prensa, que es el único espacio donde, de momento, el museo parece existir de verdad.
Pero nadie ha explicado lo esencial. ¿Qué es este museo? ¿Quién lo dirige? ¿Cuál es su criterio? ¿Su relato? Porque un museo no es una sucesión de exposiciones alquiladas al peso, ni un escaparate de nombres ilustres que se invocan como quien recita un menú caro para justificar la cuenta.
¿De verdad alguien ha pensado si ese espacio está preparado para acoger obra de Eduardo Chillida, con sus masas, sus silencios, su gravedad? ¿O las delicadas estructuras móviles de Eusebio Sempere, que exigen aire, luz y respeto? ¿O vamos a improvisar, como siempre, confiando en que el continente se adapte mágicamente al contenido que aún no existe?
La sensación es inquietante: no hay dirección artística conocida, no hay consenso político, no hay complicidad con el tejido cultural de la ciudad. Ni siquiera hay una conversación seria con quienes llevan años dando vida a Las Cigarreras, un espacio que precisamente se ha caracterizado por lo contrario: por tener identidad, por ser algo más que metros cuadrados rehabilitados con fondos europeos.
Y luego está la cuestión que en Alicante siempre se evita: la saturación. Porque este supuesto “referente cultural” no aterriza en el vacío. Tendrá que convivir —y competir— con el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante, el Museo Arqueológico de Alicante, el Museo de Bellas Artes Gravina o La Lonja del Pescado. Espacios con trayectoria, programación y, sobre todo, sentido.
Aquí, en cambio, se levanta otro escenario sin obra, otro continente sin contenido, otra promesa sin autor. Un museo sin discurso es un edificio caro. Y un edificio caro, en política cultural, suele ser la forma más elegante de admitir que no se sabe qué hacer.
Pero eso sí: todo muy rápido, muy ilusionante y muy “referente”. Como las mascletás: mucho ruido, mucho humo… y cuando se disipe todo, a ver qué coño nos queda.
Lo que sabemos oficialmente:
La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Alicante ha adjudicado este martes a Abala Infraestructuras por 1.189.200 euros el contrato mixto de la redacción del proyecto y posterior ejecución de las obras de adecuación del futuro Museo Internacional de Exposiciones Temporales de Las Cigarreras. El contrato de adecuación para espacios expositivos en la antigua Casa de la Misericordia cuenta con un plazo de ejecución de tres meses, uno para la redacción del proyecto y dos para la ejecución de los trabajos en el edificio que fuera Fábrica de Tabacos en los barrios de San Antón, Carolinas y el Pla.
La propuesta de la mercantil adjudicataria incluye varias mejoras sobre el pliego inicial como son la ampliación del plazo de garantía de las obras a ejecutar en dos años extra, con lo que el plazo de garantía final queda fijado en dos años y tres meses y el incremento de un 1% adicional de las acciones del plan de control de calidad, relativas al control en obras para la recepción de los productos, la supervisión de la ejecución y las pruebas de acceso.
El Museo Internacional tienen previsto abrir sus puertas en el segundo semestre de este año. Este espacio, concebido para convertirse en un gran referente cultural de la ciudad, acogerá exposiciones de primer nivel del tipo de la colección de la Casa de Alba, de maestros del impresionismo o de la moda como Balenciaga, así como de pintores como Sorolla o Marc Chagall, que se completarán con un espacio didáctico infantil.
La nueva infraestructura cultural dispondrá de 780 metros cuadrados de superficie expositiva, 1.600 metros en su conjunto, con cinco salas para acoger exposiciones temporales, que se irán renovando periódicamente cada seis meses.
El Museo Internacional de Exposiciones Temporales de Las Cigarreras se ubica en un edificio histórico, la Casa de la Misericordia, que se habilitó en 1801 como Fábrica de Tabacos, un complejo que lleva varios años en un completo proceso de rehabilitación con ayuda de fondos europeos.























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