
Alicante ha arrancado este fin de semana sus Jornadas Gastronómicas de Cuaresma con una notable respuesta de público. La iniciativa, organizada por el Ayuntamiento en colaboración con la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería (APEHA), reúne a 35 restaurantes de la ciudad que ofrecen menús especiales y tapas temáticas hasta el próximo 2 de abril.
Más allá de su encuadre en el calendario religioso, la propuesta se consolida como un evento gastronómico que reivindica la cocina tradicional alicantina y el producto de proximidad en un periodo del año que, para muchos establecimientos, supone una antesala de la campaña turística de primavera.
Los restaurantes participantes han diseñado menús compuestos por entrante, plato principal y postre, con especial protagonismo de recetas de cuchara, arroces y elaboraciones vinculadas históricamente a la cocina mediterránea. En las cartas se pueden encontrar platos como olleta alicantina, potaje de vigilia, gazpacho de rape, pulpo al caldero, arroz meloso de atún y sepia o alcachofa confitada con parmesano y huevo a baja temperatura.
La iniciativa también incluye la denominada “Ruta Cofrade”, una propuesta de tapas individuales que busca dinamizar el consumo en distintos barrios de la ciudad. Entre las creaciones presentadas figuran versiones contemporáneas de recetas tradicionales, donde los chefs combinan técnicas actuales con ingredientes locales.
El listado de establecimientos participantes incluye a Racó del Pla San Juan, Racó del Pla Alicante, Insensato Vermú y Anchoas, Sorell, Casa Pepe, Casa Riquelme, Poniente, Teselas, Cervecería Carvi, Gastrobar Jorge, Taberna La Vendimia, Casa Ibarra, La Barra del Ibarra, La Taverna del Racó del Pla, Píllame Confesá, Vinos y Risas La Gastroteca, Delta 3 y 2&Tres Gastrobar, entre otros.
Además, el público puede votar la mejor tapa de esta edición, en una selección que incluye propuestas de Nou Pinet, Pipirana Vermut, Chapeau San Juan, Cervecería Portabella, El Dragón Escamado o El Merengue.
Con esta convocatoria, el sector hostelero local refuerza su apuesta por la gastronomía como motor económico y atractivo turístico, en un contexto en el que la tradición culinaria trasciende su origen religioso para convertirse, sobre todo, en una celebración del producto, la creatividad y la identidad mediterránea.




















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