
Un informe del Ministerio de Consumo y el CSIC revela el auge de los multipropietarios y el aumento de familias en alquiler
Durante años, España fue considerada un país de propietarios, pero esa realidad ha cambiado de forma significativa tras la crisis financiera de 2008. El porcentaje de hogares con vivienda en propiedad ha caído del 79% al 63,9%, mientras que el alquiler ya alcanza a casi una de cada cinco familias, consolidando una nueva “generación inquilina”.
El cambio no solo afecta al acceso a la vivienda, sino también a quién la posee. El número de caseros se ha más que duplicado, pasando de menos del 4% al 9,8% de los hogares, y por primera vez los multipropietarios son mayoría entre los propietarios. En concreto, el 51,7% posee dos o más inmuebles, lo que evidencia una creciente concentración de la propiedad.
El informe, elaborado por el Ministerio de Consumo y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), subraya que el problema no es únicamente de precios o de oferta. “La clave está en la distribución del patrimonio”, advierten los investigadores, señalando que mientras una parte de la población tiene dificultades para acceder a una vivienda, otra la utiliza como vehículo de inversión.
La tendencia hacia la concentración se ha intensificado en los últimos años. Aunque el parque inmobiliario creció en unos dos millones de viviendas entre 2008 y 2025, este aumento ha beneficiado sobre todo a quienes ya tenían propiedades, especialmente a los multipropietarios, cuyo número crece de forma proporcional al volumen de activos que poseen.
Como consecuencia, el peso de los pequeños propietarios ha disminuido. Actualmente representan el 48,3% del total, cuando históricamente habían sido mayoría, y su número de viviendas ha descendido notablemente en la última década. En paralelo, los grandes tenedores han multiplicado por más de cuatro sus activos, pasando de 138.000 a 626.000 inmuebles.
El crecimiento de la multipropiedad también se refleja en todos los tramos. Los propietarios con varias viviendas no solo son más, sino que concentran una mayor parte del mercado en términos absolutos, lo que refuerza la desigualdad estructural en el acceso a la vivienda.
El informe advierte además de una creciente polarización social. Aumentan tanto los hogares sin propiedades —un 63% más— como aquellos con dos o más viviendas —un 54% más—, mientras que los hogares con una única vivienda, tradicionalmente mayoritarios, se reducen en un 22%.
Esta evolución dibuja un escenario preocupante. El “centro” social vinculado a la propiedad de una única vivienda se está reduciendo, mientras crecen los extremos, lo que implica más exclusión por un lado y mayor acumulación de riqueza por otro.
Los investigadores alertan de las consecuencias a largo plazo de esta tendencia. Si se mantiene, la vivienda dejará de ser un elemento de seguridad y cohesión social para convertirse en un factor de desigualdad persistente, profundizando las brechas económicas y sociales en España.



















Deja una respuesta