
El escultor, pintor y docente Pepe Azorín falleció el 15 de marzo en Altea a los 86 años, dejando una extensa trayectoria vinculada al arte público, la docencia y el compromiso cultural. Nacido en Yecla en 1939 como Josep Díaz Azorín, el artista desarrolló una carrera de más de cinco décadas en la que combinó escultura, pintura e investigación plástica, convirtiéndose en una figura destacada del panorama artístico del sureste español.
Azorín es especialmente recordado por Dibuixar l’espai, la monumental escultura popularmente conocida como “La mano”, convertida desde hace más de veinticinco años en uno de los símbolos más reconocibles de la Universidad de Alicante. La obra, instalada en el campus y concebida como una reflexión sobre el gesto creativo y la relación entre el cuerpo y el espacio, se ha transformado con el tiempo en un icono visual de la institución académica y en un punto de referencia para varias generaciones de estudiantes.
A lo largo de su trayectoria, el artista desarrolló una investigación formal centrada en el diálogo entre materia, espacio y gesto, con una obra que transitó entre la abstracción escultórica y una dimensión simbólica del cuerpo humano. Sus trabajos, tanto escultóricos como pictóricos, exploraron la relación entre volumen, vacío y movimiento, con un lenguaje plástico caracterizado por la síntesis formal y el interés por el espacio público como lugar de encuentro entre arte y ciudadanía.
Paralelamente a su producción artística, Azorín mantuvo una intensa actividad docente y cultural, defendiendo el papel del arte como herramienta para la construcción de valores democráticos y sociales. Su labor pedagógica y su implicación en proyectos culturales lo convirtieron en una figura muy vinculada a la vida artística de la Comunidad Valenciana, donde contribuyó a la difusión del arte contemporáneo desde ámbitos institucionales y educativos.
Su obra se presentó en más de ochenta exposiciones en España y en países como Noruega, Italia, México, Estados Unidos o Francia, consolidando una trayectoria internacional sostenida. Estas muestras reflejaron la evolución de su lenguaje plástico y su interés por la experimentación con materiales, escalas y procesos creativos.
El reconocimiento institucional llegó en diversas ocasiones a lo largo de su carrera, entre ellos el Premio Maisonnave y la Distinción de la Generalitat Valenciana al Mérito Cultural, que recibió en 2017 por el conjunto de su trayectoria. Estos galardones subrayaron la relevancia de su contribución al desarrollo cultural de la región y al impulso del arte contemporáneo.
El velatorio tendrá lugar el lunes 16 de marzo de 2026, entre las 9:00 y las 16:00 horas, en el Tanatorio Marina Baixa. Con su fallecimiento desaparece una de las voces más representativas de la escultura vinculada al espacio público en la Comunidad Valenciana, autor de una obra que seguirá presente en el paisaje cultural y urbano de la región.























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