
La Universitat d’Alacant acogerá el próximo jueves 14 de mayo, a las 11:00 horas, en el Salón de Actos de la Facultad de Educación, el acto “Al borde del principio / A la vora del principi. Homenatge a Adolfo Celdrán”, una cita organizada por la Comissió Cívica d’Alacant per a la Recuperació de la Memòria Històrica y el Arxiu de la Democràcia de la Universitat d’Alacant, dentro de los actos del 50 aniversario de la Comissió Cívica.
El encuentro servirá para reivindicar la figura de Adolfo Celdrán, una de las voces esenciales de la canción de autor en España. Su obra, atravesada por la conciencia social, la poesía y una hondísima dignidad musical, forma parte de esa genealogía de artistas que entendieron la canción no como adorno, sino como herramienta de lucidez. Celdrán cantó cuando cantar también era una forma de tomar posición; cuando una guitarra podía abrir una grieta en el silencio y una voz podía convertirse en archivo emocional de un país.
El acto contará con las salutaciones de Catalina Iliescu, vicerrectora de Cultura de la UA, y José Manuel Cortell, decano de la Facultad de Educación. Intervendrán Emilio Rosillo, director del Servei de Registre de l’Arxiu UA; Francisco Moreno, historiador de la Comissió Cívica RMH; Carme Jorques, artista plástica y miembro de la Comissió Cívica RMH; y José Carlos Rovira, profesor emérito de la UA.
La dimensión musical del homenaje estará presente con un concierto en el que participarán Inma Serrano, Roman López, Anita Antón y el propio Adolfo Celdrán. También se proyectarán vídeos de Luis Pastor, Antonio Gómez, Manuel Toharia y Gaspar Payà, ampliando el reconocimiento coral a una trayectoria que sigue dialogando con varias generaciones.
Bajo el título de una de sus canciones más emblemáticas, “Al borde del principio”, la jornada no se plantea como una simple mirada retrospectiva, sino como una afirmación de vigencia. Porque Celdrán no pertenece únicamente al pasado de la canción comprometida: pertenece a su presente moral. Su música conserva intacta esa rara capacidad de señalar lo que duele sin renunciar a la belleza, de nombrar la injusticia sin perder la ternura, de convertir la memoria en una forma de resistencia.
En tiempos de consumo acelerado y canciones desechables, homenajear a Adolfo Celdrán es recordar que hubo —y sigue habiendo— otra manera de cantar: con raíz, con palabra, con conciencia. Una canción que no se limita a sonar, sino que permanece.






















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