
Este año, entre ausencias sonadas, como la del puesto de Anís Tenis en Alfonso X El Sabio, malestares festivos y bandas de música que empiezan a decir basta, Alicante vuelve a recordar que las Hogueras no son solo escaparate, pólvora oficial y consumo reglado. También pueden ser calle, barrio, crítica, alegría compartida y organización popular.
La Foguera Popular i Combativa regresa un año más para demostrar que otra forma de vivir la fiesta es posible y necesaria. Frente a una ciudad cada vez más entregada a la turistificación, al postureo institucional y al ruido hueco de quienes quieren convertirlo todo en decorado, esta programación reivindica unas Hogueras hechas desde abajo, con manos, germanor, música, ironía en valencià y ganas de liarla parda.
“Un any més és un goig fer nostra la festa mantenint una tradició de fusta i paper, de mans i germanor, de rimes i ironies en valencià”, proclama el espíritu de una Foguera que no quiere ser adorno, sino herramienta de encuentro. Porque aquí la fiesta no se contempla: se baila, se canta, se discute, se comparte y se defiende.
La programación arranca el viernes 20 de junio con cercavila, concentración contra el genocidio en Palestina, plantà, pregó y jam libertaria. Todo ello con la Foguera como punto de reunión y con una idea clara: ocupar el espacio público no para vender ciudad, sino para vivirla. Habrá coques, bacores, bebida, música y ese ambiente de complicidad que solo aparece cuando la fiesta deja de ser mercancía y vuelve a ser común.
El sábado 21 de junio, la Foguera Itinerant tomará las calles desde la mañana con bajada a la mascletà desde la Foguera de la Cantonà, acompañada por Anacrusa Quintana. Después, el Hort Comunitari de Carolines acogerá una jornada de música y encuentro con Gimcana Antifeixista, El Casal Popular Tio Cuc y sesiones de ska, punk y reggae con Eli Wolf y Stewie Wonder.
Y es que esta Foguera galopa cada día al son de las dolçaines demoníacas de Anacrusa Quintana y con la penya más batallera de Alicante, dispuesta a hacer fuego y rebombori todos los mediodías camino de la mascletà. Porque también ahí se disputa la ciudad: en el recorrido, en el ruido, en la risa, en la pancarta, en la música y en la ocupación alegre de las calles.
En un año en que ya no tendremos el puesto de Anís Tenis y en que las bandas de música se han sublevado, la Foguera Popular recuerda algo fundamental: las fiestas no pertenecen únicamente a quienes las gestionan desde los despachos ni a quienes las rentabilizan desde las barras. Pertenecen también a quienes las hacen posibles con cuerpo, barrio, memoria y deseo.
D’axavo programació. Quatre dies pa’ liarla parda.



















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