
Varias organizaciones ciudadanas han alzado la voz ante lo que consideran una ausencia real de participación pública en el proceso de debate sobre el futuro urbanístico de la ciudad. Las entidades UnirAlacant, AHSA – Amigos de los Humedales del Sur de Alicante y Grup Stenella denuncian que el Ayuntamiento de Alicante no ha respondido, un año después, al documento de aportaciones que presentaron al primer borrador del Plan General Estructural de Alicante, pese a haber anunciado públicamente que lo haría.
Las asociaciones recuerdan que en marzo de 2025 registraron un conjunto de propuestas elaboradas desde una perspectiva ciudadana para contribuir al debate sobre el modelo de ciudad. El documento analizaba cómo se vive Alicante desde el punto de vista vecinal, qué tipo de desarrollo urbano se considera deseable y qué estrategias podrían favorecer una ciudad más sostenible, equilibrada y habitable.
Sin embargo, aseguran que no han recibido ninguna respuesta oficial, ni técnica ni política, a pesar de que durante la presentación de las conclusiones del proceso participativo municipal —celebrada en mayo del pasado año— el consistorio se comprometió a emitir una contestación razonada a las propuestas.
Participación formal, pero no deliberativa
Según estas entidades, el proceso impulsado por el Ayuntamiento se ha limitado a cumplir formalmente con la obligación legal de participación ciudadana que establece la legislación urbanística valenciana. Critican que las herramientas utilizadas —principalmente cuestionarios cerrados y dirigidos— impiden plantear reflexiones de fondo sobre los problemas de la ciudad o proponer alternativas estratégicas.
Desde su perspectiva, el modelo elegido por el consistorio reduce la participación a un mecanismo informativo, más cercano a “dar a conocer” decisiones previamente tomadas que a abrir un debate real sobre el futuro urbano de Alicante.
Ante esa situación, las organizaciones decidieron elaborar sus propios documentos de aportaciones, con el objetivo de contribuir a un debate más amplio sobre qué ciudad desean sus habitantes y bajo qué criterios debería planificarse su desarrollo.
La preocupación de los colectivos se ha intensificado tras la reciente apertura de un nuevo proceso participativo municipal. En su opinión, esta nueva fase reproduce las mismas carencias que la anterior, ya que se inicia sin haber respondido a las propuestas ya presentadas ni haber generado un documento base actualizado sobre el que discutir.
Además, consideran que el debate se está fragmentando en mesas temáticas y propuestas parciales que, lejos de abordar las cuestiones estructurales, desvían la atención de lo que debería ser el núcleo del proceso: la definición del modelo de ciudad y sus estrategias a largo plazo.
Para estas asociaciones, la planificación urbanística no puede limitarse a una sucesión de anuncios o actuaciones aisladas. Recuerdan que el objetivo fundamental del urbanismo es garantizar la salud y la calidad de vida de la población, lo que implica ordenar el territorio de forma equilibrada, facilitar el acceso a la vivienda, proteger los recursos naturales y prevenir riesgos ambientales.
El debate pendiente: crecimiento, suelo y adaptación climática
Uno de los principales reproches de los colectivos es que ciertos elementos clave del futuro plan urbanístico parecen darse ya por decididos antes de que exista un debate público real. Entre ellos citan el modelo de crecimiento poblacional, la ocupación de nuevo suelo, el alcance de la regeneración urbana o el nivel de adaptación de la ciudad al cambio climático.
A su juicio, estos aspectos deberían ser precisamente el punto de partida de cualquier proceso participativo serio. Sin embargo, sostienen que el enfoque actual plantea discutir directamente sobre ejes temáticos previamente definidos, sin haber realizado antes un diagnóstico compartido sobre el estado real de la ciudad.
Las organizaciones también señalan varias contradicciones entre los anuncios municipales y la planificación urbanística pendiente. Como ejemplo, mencionan la promesa de nuevos parques urbanos mientras continúan sin culminarse expedientes abiertos desde 2018 para declarar como paraje natural espacios como Las Lagunas de Fontcalent o el Saladar de Agua Amarga.
Algo similar ocurre, según denuncian, con el anuncio de un gran paseo litoral. Las asociaciones recuerdan que existe un proyecto integral previo —el corredor litoral “Mi archipiélago conectado”— resultado de un concurso internacional de ideas impulsado en 2016. Aquella propuesta planteaba recuperar toda la línea de costa mediante un corredor ecológico que conectara diferentes espacios naturales y urbanos del litoral alicantino.
La ciudad como proyecto colectivo
Para los colectivos firmantes, el debate sobre el Plan General Estructural de Alicante representa un momento decisivo para definir el futuro de la ciudad. Por ello insisten en que la participación ciudadana no puede limitarse a una formalidad administrativa, sino que debería convertirse en un verdadero proceso de deliberación pública.
A su juicio, el urbanismo no solo define calles, edificios o equipamientos. También establece cómo se habita la ciudad, cómo se protegen sus recursos naturales y qué equilibrio se busca entre crecimiento, sostenibilidad y calidad de vida.
Y esa discusión, sostienen, difícilmente puede construirse sin escuchar de forma real a quienes viven la ciudad cada día.























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