
Alicante se prepara para convertirse, por unos días, en un reino de cuento. La ciudad, acostumbrada a coronar a sus bellesas bajo el sol del Mediterráneo, cambiará de guion cuando la magia de Disney tome sus calles y decorados. Entonces, las coronas festivas cederán paso a las trenzas doradas de Rapunzel, y el murmullo cotidiano se transformará en el eco de un relato que parece sacado de otro tiempo.
La llegada del rodaje de Enredados —en su versión de acción real— no solo ha despertado expectación, sino que ha abierto una puerta efímera a la fantasía. Alicante, con sus murallas invisibles y su luz antigua, se asoma así a una nueva identidad: la de escenario encantado, donde cada rincón puede ser palacio, bosque o leyenda.
El corazón de este hechizo late en los estudios de Ciudad de la Luz, que acogerán el próximo miércoles 6 de mayo el casting de figurantes. Durante horas, entre las diez de la mañana y las siete de la tarde, desfilarán aspirantes de entre 25 y 70 años con la esperanza de formar parte de esta superproducción internacional. No todos cruzarán el umbral, pero todos compartirán, aunque sea por un instante, la ilusión de pertenecer a ese mundo paralelo donde lo imposible parece cercano.
Porque cuando la claqueta suena, Alicante deja de ser solo Alicante. Se convierte en un sueño compartido: uno que recuerda, quizá, al esplendor de Jaume I, o a las historias que aún resuenan en los corrillos, como las de Ali y Cántara. Un sueño en el que la ciudad se reinventa, se embellece y se narra a sí misma como si fuera eterna.
Y aunque el encantamiento dure solo unos meses, bastará para que muchos, al mirar atrás, recuerden aquel tiempo en que Alicante fue, por un rato, un reino de… Disney.























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