
Fallece a los 75 años Soledad Gallego-Díaz, una figura imprescindible del periodismo y un referente indiscutible de rigor, independencia y vocación informativa. Su trayectoria ha sido, para muchos, un ejemplo constante de cómo ejercer este oficio desde la objetividad, la investigación y una dedicación incansable.
Fue la primera mujer en dirigir El País, cargo que ocupó entre junio de 2018 y junio de 2020, marcando un hito en la historia del diario. Antes, ya había desempeñado un papel clave como directora adjunta junto a distintos responsables del periódico, consolidando una carrera profundamente vinculada a su evolución.
Su nombre queda también unido a uno de los momentos más decisivos del periodismo durante la Transición: la publicación en 1977 del borrador de la Constitución Española, cuando aún era un documento reservado. Aquella exclusiva permitió acercar a la ciudadanía un texto fundamental en un momento histórico clave.
A lo largo de su vida profesional, desarrolló una intensa labor como cronista política y parlamentaria, además de corresponsal en ciudades como Bruselas, Londres, París, Nueva York o Buenos Aires. En sus últimos años, mantuvo su voz activa a través de colaboraciones radiofónicas, ofreciendo reflexiones breves pero incisivas sobre la actualidad.
Formada entre Estados Unidos y Madrid, donde estudió Filosofía y Letras y se tituló en la Escuela Oficial de Periodismo, inició su carrera en los años setenta. Desde entonces, su recorrido estuvo marcado tanto por su compromiso con la profesión como por su participación activa en momentos clave, incluso asumiendo consecuencias como su despido tras una huelga en defensa del periodismo.
Dentro de El País, desempeñó múltiples responsabilidades: desde corresponsal europea en los años de la adhesión de España a la Comunidad Europea, hasta puestos directivos en áreas de investigación, edición dominical y contenidos internacionales. También impulsó espacios pioneros, como una sección centrada en el papel de las mujeres, y coordinó proyectos informativos de gran alcance.
Su trabajo fue reconocido con numerosos premios que destacaron tanto su trayectoria como su compromiso con un periodismo riguroso y con perspectiva.
Más allá de los cargos y los reconocimientos, deja un legado construido sobre la coherencia, la curiosidad y la exigencia profesional. Para quienes la han leído, escuchado o tenido como referencia, su figura seguirá siendo un modelo de integridad y de amor por el oficio.























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