
La realidad
Cerramos el repaso a los 100 artículos más leídos de quefas.es con el último bloque: veinte textos que han conectado especialmente con nuestras lectoras y lectores. Reflexiones sobre Alicante, el trabajo, la vivienda, la política, la cultura o la dignidad atraviesan esta selección final, que confirma algo esencial: cuando se escribe desde la mirada crítica y el compromiso, la lectura no es solo consumo, es conversación.
1.Alicante no se vende: la memoria frente al mercado
Hoy 5 de julio, quizá haya cambiado un poco la historia de la gentrificación en Alicante. Cientos de personas se han concentrado ante la puerta de la Librería 80 Mundos, en pleno centro de la ciudad, para decir algo tan sencillo como urgente: Alicante no se vende. Una consigna que, lejos de ser una frase hecha, condensa años de malestar soterrado, de decisiones impuestas y de ciudad robada a sus habitantes. La movilización de hoy no es un hecho aislado. Es la respuesta —tardía, quizá, pero firme— a una acumulación de pérdidas que han ido vaciando de sentido las calles por las que caminamos.
El detonante ha sido el «desahucio cultural» de 80 Mundos, la librería más emblemática de la ciudad, tras 41 años ocupando el mismo local. Un espacio que ha sido mucho más que un negocio: ha sido centro de gravedad emocional, referencia intelectual y archivo vivo de varias generaciones. Por eso, más allá del trauma de su cierre (o más exactamente, de su expulsión), lo que se está disputando en Alicante es el valor de la memoria compartida frente a la lógica de la especulación inmobiliaria. LEER MÁS
2. Apagón
«Apagar», darle al off, no pensar… es un ejercicio que practico con frecuencia, aunque normalmente con la intención de descansar o enfocar la mente en algo concreto.
Hay un alto porcentaje de personas que desean que el mundo se detenga, pero no tienen claro para qué. Y hoy, que el mundo se ha apagado y he visto como la gente a mi alrededor se han quedado paralizada, sin saber cómo reaccionar más de uno se ha dado cuenta de la importancia de la pausa en la vida.
Seguramente, como tras la pandemia, mañana nadie se acuerde que durante dos horas volvió a ser independiente. Que no tuvieron notificaciones, se dieron cuenta de lo que realmente importa y enumeraron en su cabeza las personas a las que hubieran llamado si la red les hubiera dejado, para saber si están bien. SEGUIR LEYENDO
3. Europeizar Alicante (o cómo aprender a bostezar con acento)
Así que vamos a “europeizar” la ciudad. Muy bien. Con la aplicación del ZAS! (por fin), a las doce y media todos recogidos, terrazas plegadas y veladores apilados. El sueño del norte hecho realidad: una ciudad mediterránea que bosteza temprano.
Si de verdad queremos parecernos a Europa, habrá que ir más allá del reloj. Pongamos, por ejemplo, las sombras. En agosto, a las tres de la tarde, la única vida que queda en la calle son los termómetros. Pero bueno, ya que no tenemos árboles, siempre podemos refugiarnos en la nueva virtud cívica: el silencio. Porque si no se oye nada, igual hasta parece que hace fresco, y podemos disfrutar de la terraza, antes de que la recojan. EL RESTO DEL ARTÍCULO
4. Realmente ¿se puede cambiar el sistema?
Nos hemos acostumbrado, demasiado rápido, a la narrativa de la confrontación que intenta imponer Maga Élite y sus pobres secuaces europeos- Pero aunque sus métodos de distracción son eficaces (entre la mayoría inculta que secunda sus «movidas»), hay gente que se revela a ser una continuación tecnológica de la «Milana bonita» y los santos inocentes de Delibes.
En un mundo donde el dinero es el eje central del poder, hablar de resistencia sin una estrategia económica real es, en el mejor de los casos, ingenuo y, en el peor, cómplice de la perpetuación del statu quo. Pero, ¿quién sabe? igual sin quererlo, en la rebelión cotidiana, está la solución para contravenir los supuestos macroeconómicos. LEER MÁS
5. Contra la ofensiva del retroceso: El aborto
Hay debates que deberían estar sellados para siempre, porque representan conquistas sociales que no admiten marcha atrás. Y, sin embargo, aquí estamos otra vez: asistiendo a cómo la derecha política, en connivencia con la ultraderecha, vuelve a poner en cuestión el derecho al aborto, como si las mujeres de este país tuvieran que justificar una y otra vez su capacidad de decidir. Es un bucle perverso, una ofensiva que pretende arrastrarnos al túnel del tiempo, devolvernos a las sombras del siglo pasado y negarnos el derecho más elemental: ser dueñas de nuestros cuerpos.
El aborto no es una frivolidad, ni un gesto irresponsable. Es, en muchos casos, la decisión más dura y consciente que puede tomar una mujer. Y justamente por eso debe ser respetada sin matices, sin condiciones y sin culpabilización. No hay nadie más legitimada para decidir sobre una maternidad que quien va a gestarla, parirla y asumirla en la vida real, con todas las cargas que conlleva. Querer arrebatar ese derecho es querer convertir a las mujeres en incubadoras forzadas, en ciudadanas de segunda, incapaces de trazar su propio destino. SEGUIR LEYENDO
6. La prisa no es un objetivo.
Nos han vendido la prisa como un objetivo. Está claro que todos corremos el riesgo de morirnos mañana, pero nos han convencido de que cuanto antes lo tengamos todo, mejor. Y ahí estamos, corriendo como pollos sin cabeza, queriendo ser jefes antes de haber sido becarios, dueños de un ático antes de haber pasado por un alquiler sin ascensor, expertos en todo antes de haber aprendido algo de verdad. Lo queremos ya, lo exigimos ya, y si no llega, nos frustramos. Pero, ¿y si el problema no es el sistema, sino nuestra propia impaciencia? EL RESTO DEL ARTÍCULO
7. El talento que, injustamente, no llega a fin de mes
Hay un tipo de renuncia silenciosa que no sale en los titulares. No es épica ni dramática. No hay portazos ni discursos finales. Es la de la gente con talento que deja de crear —o crea a medias, o en los márgenes— porque las artes, sencillamente, no pagan las facturas que deberían.
No hablo de genios universales ni de nombres que acabarán en los libros de texto. No hablo de Cervantes, ni de David Bowie. Hablo de personas con una capacidad real, poco común, trabajada y honesta para escribir, componer, pintar, actuar. Personas que podrían aportar algo valioso al paisaje cultural, pero que se ven obligadas a elegir entre crear y vivir. Y vivir, claro, suele ganar. EL ARTÍCULO COMPLETO
8. La próxima vez que vayamos a votar
La próxima vez que vayamos a votar, conviene recordar. Recordar quién les dice a las mujeres que, si abortan, acabarán alcohólicas, anoréxicas o suicidas. Quién reduce un derecho a una amenaza. Recordar quién se ríe y hace chistes del sufrimiento en Gaza, como si las bombas y la muerte fueran un asunto de sobremesa. Quién ampara abordajes en aguas internacionales, quién normaliza la violencia como método político.
No olvidemos tampoco quién se codea con personajes como Daniel Esteve, el dueño de Desokupa, símbolo de la intimidación y el desalojo a golpe de músculo. Quién crea un cisma con las mamografías en Andalucía, sembrando dudas donde debería haber certezas, y quién permite que cientos de personas se ahoguen en una DANA, abandonadas a la mala gestión y al desdén institucional. LEER MÁS
9. El peso invisible del alquiler
El hogar no es solo un techo: es la base simbólica sobre la que se asienta la identidad, la estabilidad emocional y el proyecto de vida de cualquier persona. Cuando esa base se tambalea, cuando el “¿y si me suben el alquiler?” se convierte en una pregunta recurrente, el miedo no se queda en lo económico, sino que se filtra en lo más íntimo de la existencia.
Cada generación ha tenido sus propios fantasmas, pero la juventud actual convive con uno especialmente insidioso: la imposibilidad de pensar en un futuro habitado. La vivienda se ha convertido en un factor de incertidumbre permanente, una espada de Damocles que amenaza no solo la autonomía material, sino también la salud mental. Estrés, ansiedad, insomnio, frustración, sentimientos de fracaso: no hablamos de abstracciones estadísticas, sino de grietas reales en la vida cotidiana de millones de personas. SIGUE LEYENDO
10. La hostelería alicantina y el espejismo del turismo fácil
En las últimas semanas se ha vuelto casi un género propio en redes sociales: los Reels de hosteleros alicantinos lamentándose de que no venden, de que las cuentas no salen y de que la ciudad “ya no es lo que era”. Y uno no puede evitar preguntarse: ¿y qué esperaban?
Durante años, buena parte del sector decidió subirse al tren de la propuesta turística del Ayuntamiento, apostándolo todo al visitante de paso, al guiri que pisa Alicante como quien pisa un aeropuerto: rápido, sin vínculos y sin intención de volver. Y en ese viaje se fueron quedando por el camino cosas importantes. SEGUIR LEYENDO
11. El asociacionismo en Alicante: la grieta en el monolito del poder
Alicante tiene esperanza. Y no es un brindis al sol ni un consuelo barato para sobrellevar el lunes. Es una realidad que se palpa en la calle, en las asambleas, en los barrios, en los carteles pegados en las farolas y en los cientos de conversaciones que, poco a poco, van tejiendo un nuevo relato de ciudad. Porque desde que colectivos como Unir Alacant, Alacant Desperta, la CAL, Alicante Dónde Vas, Alacant en Bici, Enamorados de Alicante, Mistela, Amistat, unas asociaciones de vecinos mucho más implicadas y otros grupúsculos dedicados a causas concretas han decidido tomarse en serio eso de la participación ciudadana, la hegemonía política local ya no puede seguir con su teatro sin interrupciones.
Durante décadas, Alicante ha sido un decorado de postal para que los partidos políticos de turno se turnaran haciendo lo que les daba la puta gana sin apenas justificar nada. Pero eso se ha terminado. Ahora, las decisiones se discuten, se cuestionan y, cuando es necesario, se combaten. El asociacionismo ha emergido como un filtro imprescindible contra el discurso unitario que pretenden imponernos desde los despachos. LEER MÁS
12. Arquitectura con buen gusto en la tierra del sol y del hormigón
Hoy, Día Mundial de la Arquitectura, queremos detenernos un instante para mirar —con algo más que ojos cansados de tanto edificio anodino— la ciudad que habitamos. Alicante, esa mezcla de racionalismo levantino, rascacielos de inspiración incierta y urbanismo a golpe de interés particular, guarda todavía rincones donde el buen gusto se abre paso entre el ruido de las grúas.
En una tierra donde la especulación ha marcado el ritmo del crecimiento urbano —donde demasiadas veces se ha construido más pensando en la panoja que en la persona—, es de justicia rendir homenaje a quienes aún creen en una arquitectura responsable. Aquellos que no se conforman con el plano fácil ni con el presupuesto desmedido, sino que piensan en la uniformidad visual, en el respeto al entorno, en preservar el patrimonio, en la integración de zonas verdes, y en esa máxima tan sencilla como olvidada: menos es más. MÁS INFO
13. Conciliación: el cuento de la madre trabajadora
Todos los días, me las veo y me las deseo para conciliar mi horario laboral con recoger a mi hija del colegio. Salgo del trabajo a las 17:00, después de una larga jornada laboral, y me espera un recorrido de supervivencia entre atascos, transporte público y un reloj que avanza más rápido que yo. Pero oye, la conciliación está aquí, dicen. Existe. Es real. Nos la han prometido.
-Mentira…- SEGUIR LEYENDO
14. “Piérdelo todo, menos la dignidad”
Hoy se celebra el Día Mundial de la Dignidad. Y me viene a la cabeza una viñeta de Mafalda: frente a un cartel que dice “Prohibido pisar el césped”, ella pregunta: “¿Y la dignidad, no?”. Una frase sencilla, pero que si la aplicas a lo que estamos viviendo: DUELE.
Porque hoy, más que nunca, parece que todo se puede pisar: el trabajo, la vivienda, los precios, el tiempo, la paciencia. Ayer se volvió a hablar de subir la cuota de los autónomos —como si ya no estuvieran bastante ahogados—, mientras el alquiler sigue subiendo, los alimentos cuestan el doble y cosas tan básicas como el café o los huevos se han vuelto casi artículos de lujo. LEER MÁS
15. ¿Se puede idear un Museo (internacional) en 4 meses?
Alicante vuelve a ensimismarse en el brillo fácil del titular, esta vez prometiendo que en apenas cuatro meses se sentarán las bases del supuesto “museo internacional” que quieren instalar en Las Cigarreras. El equipo de gobierno insiste en presentar como un avance decisivo la contratación de una consultoría externa (que huele a chiringuito) encargada de “conceptualizar” el futuro espacio expositivo, como si en tan breve plazo pudiera definirse la identidad profunda de un museo que, para colmo, ni siquiera tiene delimitada su superficie ni su especialización artística. MÁS CONTENIDO
16. En Alicante lo que funciona… molesta
Hay una ley no escrita en esta ciudad: cuando algo triunfa, aparece un iluminado de fuera para estropearlo. Y lo peor es que siempre lo conseguimos. Somos únicos en esa mezcla de entusiasmo inicial y demolición espontánea del éxito ajeno. Y la Cultura, claro, es la primera en caer.
Ahí está Producciones Baltimore, que lleva años levantando industria cultural donde antes solo había solares, generando empleo, atrayendo a las mejores bandas del país y situando a Alicante en el mapa musical nacional. Pero aquí, en vez de cuidar lo que funciona, preferimos mirarlo con recelo, como si triunfar en nuestra tierra fuese un acto de insolencia. LEER MÁS
17. La verdad en tiempos de algoritmos
Ojeando el dominical, entre noticias sobre inteligencia artificial, buscadores que priorizan las respuestas de los chatbots y titulares que alertan del impacto emocional del uso del móvil, me vino a la cabeza Miguel Ángel Rodríguez y su particular visión de la verdad. Tal vez porque, en el fondo, vivimos un momento en que cada uno construye su propia versión de ella, pero ahora amplificada, digitalizada y filtrada por algoritmos.
La sociología y la política —por desgracia— no funcionan como las matemáticas. No hay certezas absolutas, y nuestras interpretaciones dependen de lo que somos, de cómo nos han educado, de lo que hemos vivido y de lo que consumimos. Lo inquietante es que hoy esos filtros personales están mediatizados por otros mucho más poderosos: las plataformas tecnológicas, los motores de búsqueda y las inteligencias artificiales que seleccionan lo que “debemos saber”. EL RESTO DEL POST
18. La pureza moral no nos va a salvar
El viernes leí la entrevista a Molly Roden Winter en eldiario.es con una sensación incómoda pero familiar: esa mezcla de curiosidad, resistencia y juicio rápido que aparece cada vez que alguien decide vivir fuera del carril que damos por “natural”. No porque no lo entendamos, sino porque lo entendemos demasiado bien y tememos que, irónicamente, perturbe esa normalidad de la que renegamos.
La pureza moral —esa idea de que hay una forma correcta, limpia y universal de vivir— no es nueva. Ha existido toda la vida. Y, sin embargo, no hay demasiadas pruebas de que nos haga más felices. El ser humano es curioso por naturaleza, inconformista, sí, pero también profundamente estúpido: defendemos sobre el papel aquello que creemos que nos conviene, hasta que es exactamente eso lo que nos incomoda, nos sacude o nos obliga a mirarnos sin coartadas. TODO EL ARTÍCULO
19. Urgencias no es sinónimo de prisa
Cada invierno pasa lo mismo. Suben los casos de gripe, colapsan las urgencias y reaparece el mantra: “la sanidad pública no funciona”. Y, casualmente, vuelve también el mensaje implícito —y a veces explícito— de que la solución está en la sanidad privada. Más rápida, más eficiente, más moderna. Al menos… para la gripe.
Conviene parar un momento y explicar algo básico: las urgencias no están para ir rápido, están para atender lo urgente. Y no, una gripe común, por muy mal que nos haga sentir, no suele ser una urgencia vital. LEER MÁS
20. Redescubriendo el placer de pedalear (aunque ya no sea verano)
Lo confieso: cada mañana, cuando saco mi bicicleta al sol de Alicante, siento que empiezo el día con una ventaja secreta. Pedaleo entre coches que se desesperan en los semáforos, autobuses que resoplan cuesta arriba y peatones que aún bostezan camino al trabajo. Y ahí estoy yo, avanzando con la brisa marina en la cara, convencido de que la bicicleta no es solo un medio de transporte: es una declaración de principios. SEGUIR LEYENDO













Deja una respuesta